Mucho más que una abertura: nichos y bancos que convierten la ventana en el mejor lugar de la casa
En una época en la que cada metro cuenta, algunos encuentran oportunidades donde antes sólo había una ventana.
Al ampliar un antepecho, aprovechar el espesor de un muro o incorporar una estructura diseñada para alojar un asiento, estos espacios convierten una simple abertura en un lugar para quedarse.
Más que sumar un mueble, la estrategia consiste en integrar el rincón a la propia arquitectura.
Con bancos de mampostería, nichos revestidos, asientos tapizados y soluciones que combinan guardado, biblioteca y lugar de descanso en una única pieza, se logran espacios que parecen haber estado allí siempre.
La luz natural es uno de los grandes beneficios de estos rincones.
Ubicados junto a las aperturas más generosas, reciben las mejores condiciones para leer, descansar o simplemente hacer una pausa durante el día.
La elección de materiales resulta clave para reforzarlo.
La madera aporta calidez, los textiles, recogimiento, mientras que la mampostería y los asientos de obra ofrecen soluciones duraderas que se integran naturalmente a la arquitectura.
Más que objetos independientes, estos rincones se conciben como parte inseparable del proyecto.
El paisaje como protagonista Con vistas abiertas al mar, este banco de obra aprovecha el espesor de la ventana para crear un asiento permanente.
Más que un mueble agregado, forma parte de la arquitectura y convierte la abertura en un verdadero mirador doméstico.
Un nicho revestido para aislarse del resto Tapizado en paredes y cielorraso, este espacio del arquitecto Gerardo Azcuy genera una sensación de recogimiento poco habitual en los ambientes contemporáneos.
La ventana aporta luz y conexión con el patio mientras los revestimientos blandos mejoran la acústica y refuerzan la idea de refugio.
Un recurso frecuente en proyectos que buscan sumar espacios de pausa sin ampliar metros cuadrados.
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