Rafa López, doctor: “Las personas solemos ser muy ignorantes de nuestras emociones, le ponemos muy poca atención a nuestros pensamientos”
El desarrollo de la inteligencia emocional se ha convertido en un pilar fundamental para el bienestar individual y la salud en las relaciones interpersonales.
Sin embargo, la falta de autoconocimiento sobre lo que se experimenta física y mentalmente sigue siendo un obstáculo recurrente entre muchas personas, dificultando la identificación de nuestras verdaderas necesidades afectivas.
El médico psiquiatra y divulgador de la salud mental Rafa López, en una emisión de su podcast Supracortical , abordó la desconexión que existe entre los estados emocionales , la mente y el cuerpo, advirtiendo sobre las consecuencias de ignorar estas señales o justificarlas bajo conductas violentas.
“Las personas solemos ser muy ignorantes de nuestras emociones ”, señaló el especialista.
Como muestra de esta falta de autoconocimiento, describió la típica situación en la que alguien niega rotundamente su malestar de manera agresiva cuando otra persona le nota el enfado, evidenciando cómo la postura, los gestos y la tensión corporal reflejan con claridad lo que la mente trata de negar.
“La gente le pone muy poca atención a su cuerpo y a sus pensamientos”, señaló el psiquiatra.
Para el médico, la clave para comenzar a desarrollar la inteligencia emocional reside en detenerse a observar detenidamente los procesos internos cotidianos y entender dónde se somatizan las tensiones: “El inicio de la inteligencia emocional implica cómo te sientes, dónde lo sientes y cómo se siente ”.
Conductas de riesgo en pareja A partir de esta falta de introspección, el experto advirtió sobre la peligrosa confusión habitual entre expresar lo que se siente y caer en comportamientos violentos dentro de la convivencia cotidiana.
Cuando en medio de una discusión de pareja uno de los involucrados rompe un objeto, golpea un cristal o le pega a la pared excusándose en que solo está descargando sus emociones, se trata de una señal de alerta innegable, una red flag .
Asimismo, López remarcó que culpabilizar al otro por las propias reacciones desmedidas mediante la típica justificación de “es que me hiciste enfadar” tan solo agrava la situación, convirtiéndose en un segundo indicador de riesgo que no debe pasarse por alto.
Ante este tipo de escenarios en el vínculo afectivo, la recomendación terapéutica no implica reaccionar de forma desmedida o romper de inmediato, pero sí marcar límites firmes sin dejar pasar la agresión .
“No termines la relación a la primera, no es como para que nunca le vuelvas a hablar, pero sí: ‘oye, esto no puede estar pasando’”, puntualizó el psiquiatra.
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