Orejas de poco peso para De Justo y Rufo en la reanudación del abono pilarista en Zaragoza
Paco Aguado Zaragoza, 15 oct (EFE).- Los diestros Emilio de Justo y Tomás Rufo pasearon sendas orejas de escaso peso en la corrida de toros con la que este jueves se reanudó el abono de la Feria del Pilar de Zaragoza, donde se lidió una corrida de serio trapío pero muy corto fondo de la divisa salmantina de Montalvo.
Ese más que medido juego, esa escasa duración de los seis cinqueños en el último tercio fue la causa principal del bajo nivel de espectáculo que pudo presenciarse a lo largo de toda la tarde, aunque a la causa también podría añadirse la poca calidad e intensidad de las faenas que se les hicieron a los de más opciones, entre ellas las dos premiadas tan generosamente.
La primera de esas dos baratas, y poco justificadas, orejas que se cortaron fue a parar a manos de Emilio de Justo tras su labor con el cuarto de la tarde, un toro algo caído de riñones que hasta que se rajó tuvo docena y media de intensas y claras embestidas que no acabó de apurar el torero cacereño.
Tras un inicio de faena con las dos rodillas en tierra, en las que el de Montalvo se rebrincó, De Justo se limitó a acompañar, con medios pases, las primeras y claras inercias de esas arrancadas, sin acabar de sujetar después la tendencia del toro a las tablas, donde además lo mató de una estocada baja que demeritó más lo poco concretado anteriormente y no justificó ni la petición ni la concesión del trofeo.
Ese público amable que ahora se sienta en los tendidos zaragozanos, tan distinto del que era conocido por su dureza y exigencia en otras épocas, también quiso premiar con idéntica holgura el trasteo de Tomás Rufo al sexto, que escarbó y tardeó en los primeros tercios pero que sacó también cierta movilidad, aun sin gran clase, en el último.
El toledano optó por no estorbar de partida esa movilidad del toro en la muleta, con la que desde el primer momento le empalmó pases ligeros desde la comodidad de la pala del pitón en las tres tandas que precedieron a un par de ellas de naturales, de las que la última, con el animal ya más apagado, tuvo mayor mérito al llevarle más toreado desde el cite hasta el remate.
En todo caso, no pareció suficiente para, tras unas mondeñinas aparatosas y otra estocada defectuosa, le dieran esa última oreja que no había podido cortar al tercero, un hondo y astifino castaño lastrado de fuerzas en los cuartos traseros y que se apagó pronto.
En cambio, De Justo sí tuvo mejor ocasión para hacerlo con el que abrió plaza, el de más duración, al que pegó muchos pases con poco poso.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.