Cómo limpiar las ventanas después de la lluvia para evitar dejar marcas en los cristales
Después de una lluvia intensa, la limpieza de las ventanas requiere retirar primero el polvo y barro antes de lavar el cristal.
El orden de la tarea, el secado y uso prudente de productos determinan si quedan marcas o una superficie transparente.
El agua de lluvia puede dejar polvo, barro y restos de contaminación Las gotas que quedan sobre los vidrios pueden arrastrar partículas del exterior.
Cuando se secan, esos residuos forman cercos y opacan el cristal.
Por eso conviene esperar a que termine la lluvia y abordar la limpieza sin apresurarse , sobre todo si todavía hay suciedad acumulada en el marco o el alféizar.
La guía de Architectural Digest , sitio especializado en hogares, sobre el cuidado de ventanas recomienda comenzar con un paño seco o cepillo suave para retirar tierra, polvo y restos de barro.
Este paso evita que las partículas se mezclen con el agua y se extiendan sobre toda la superficie.
También permite revisar las guías, juntas y bordes, donde suele concentrarse la suciedad.
Para organizar la tarea , puede seguirse esta secuencia: Retirar el polvo y el barro en seco del marco, las guías y el vidrio.
Limpiar primero los marcos y después los cristales.
Trabajar de arriba hacia abajo para controlar los escurrimientos.
Secar antes de que el agua o la solución utilizada deje marcas.
La sombra ayuda a evitar cercos durante el secado El momento elegido tiene incidencia en el resultado.
Limpiar con sol directo o cuando el vidrio está muy caliente puede hacer que la solución se evapore antes de retirarla.
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