Estados Unidos deportó a Cuba a un agente de inteligencia de la dictadura que se infiltró entre exiliados
Estados Unidos deportó a Cuba a Fernando Armando Valdés Pérez , un ciudadano cubano de 61 años señalado por las autoridades federales de haber trabajado durante décadas para los servicios de inteligencia de La Habana y de haberse infiltrado en círculos de exiliados y opositores cubanos.
Su expulsión, concretada el 7 de agosto, ocurrió después de que una investigación concluyera que ocultó esos vínculos cuando tramitó y obtuvo la residencia permanente estadounidense.
Valdés, quien residía en Kendall , Florida, también poseía ciudadanía guatemalteca , condición que figuraba en los antecedentes oficiales utilizados durante la investigación migratoria federal.
Valdés fue detenido el 10 de julio en el Aeropuerto Internacional de Miami durante un operativo migratorio en el que participaron agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el FBI y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Tras su arresto, quedó sometido a un proceso de expulsión y finalmente fue enviado a Cuba.
De acuerdo con la investigación citada por ICE, Valdés habría actuado como un agente de inteligencia cubano desde mediados de la década de 1990 .
Su tarea consistía en acercarse a comunidades de exiliados y disidentes, obtener información sobre sus actividades y transmitirla a las estructuras de inteligencia del régimen cubano .
Las autoridades estadounidenses sostienen que esa actividad se desarrolló tanto dentro de Estados Unidos como en otros países de América Latina.
Uno de los elementos que llamó la atención de los investigadores fue la capacidad del acusado para integrarse en determinados sectores de la comunidad cubana del sur de Florida.
Según ICE, Valdés consiguió ganarse la confianza del fallecido Luis Posada Carriles , conocido por su oposición al castrismo, y mantuvo relaciones cercanas con otras figuras destacadas de la comunidad cubanoamericana hasta poco antes de ser arrestado.
La investigación también se concentró en su historial migratorio.
Las autoridades determinaron que Valdés no informó sobre sus supuestos vínculos con los servicios de inteligencia cubanos cuando solicitó la residencia permanente en Estados Unidos.
Para los investigadores, esa omisión fue deliberada y permitió que obtuviera un beneficio migratorio al proporcionar información incompleta o falsa a los funcionarios encargados de evaluar su solicitud.
“ Las personas que ocultan sus vínculos con servicios de inteligencia extranjeros y se aprovechan de nuestro sistema migratorio representan una grave amenaza para la integridad de ese sistema y para nuestra seguridad nacional ”, afirmó Matthew Elliston, director de la oficina de Operaciones de Ejecución y Remoción de ICE en Miami.
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