Disparos al grito de “viva Eichmann” en un colegio, un alumno herido de gravedad y la ola de violencia antijudía de los años 60
Cuando en mayo de 1960 un comando del Mossad capturó al criminal de guerra Adolf Eichmann en San Fernando y lo sacó clandestinamente del país en un avión para juzgarlo en Israel, la Argentina soportó una ola de violencia antijudía perpetrada por organizaciones filonazis que puso en estado de alerta al gobierno del radical intransigente Arturo Frondizi.
Entre los grupos que se pusieron a la cabeza de esos ataques se distinguía el Movimiento Nacionalista Tacuara , surgido tres años antes en el ámbito estudiantil y vinculado a la ultraderecha peronista.
Era una organización falangista, nacionalista y manifiestamente antisemita y anticomunista que actuaba como grupo de choque y a la cual se le adjudicaban varios atentados terroristas.
Justificaba su accionar en la existencia de conspiraciones comunistas y judías internacionales para dominar el mundo , como la que postulan los apócrifos Los Protocolos de los Sabios de Sion , y sus integrantes rescataban las acciones de Adolf Hitler y Benito Mussolini contra los judíos a pesar de su derrota en la Segunda Guerra Mundial.
En los colegios secundarios, el brazo de Tacuara era la Unión Nacionalista de Estudiantes Secundarios (UNES) que, si bien era preexistente, pronto quedó integrada como su agrupación juvenil.
En las aulas, sus integrantes hostigaban continuamente a los estudiantes de origen judío , simplemente por portación de apellido.
Los maltratos iban desde los insultos y las patoteadas hasta las agresiones físicas realizadas en grupo contra adolescentes indefensos, dentro o en los alrededores de los colegios.
Fue así hasta agosto de 1960, cuando por primera vez se utilizaron armas de fuego.
El miércoles 17 de agosto se cumplían 110 años de la muerte de José de San Martín y los colegios argentinos pusieron especial énfasis en los actos de homenaje al Libertador.
El Colegio Nacional “Domingo Faustino Sarmiento”, de Arenales y Juncal, en la Capital Federal, no fue la excepción, aunque el clima distaba mucho de ser el habitual en un acto patrio escolar.
Desde el secuestro de Eichmann, un pequeño grupo de estudiantes enrolados en UNES venía hostigando de distintas maneras a sus compañeros que provenían de familias judías.
Los golpes y las amenazas eran cosa cotidiana.
“Me la dieron” La situación era una bomba de tiempo que terminó estallando ese miércoles 17, cuando al terminar el acto patrio los alumnos salían del edificio.
De acuerdo con un informe policial que lleva la firma del jefe de la Seccional 15ª de la Policía Federal, comisario Fermín Gustavo Bunsoy, el primer enfrentamiento entre “grupos antagónicos de filiación nacionalista y pro-judía” ocurrió poco después de las 11 de la mañana en la plazoleta Carlos Pellegrini, cercana al colegio, cuando hubo “un intercambio de disparos”.
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