La deportación de una madre hondureña reaviva el debate sobre las expulsiones de familias militares
“No es una amenaza para nadie.
Solo intentamos mantener a nuestra familia unida”.
La frase del sargento del Ejército Hedar Leonel Turcios Juárez, recogida por ABC News, quedó suspendida entre dos vuelos: el que no logró impedir y el que terminó por separar a su familia.
La deportación sin aviso que partió a una familia militar A las 3:40 de la madrugada del martes, el teléfono sonó en la casa de Turcios.
Su esposa, Cristy Maryori Villafranca Trejo , madre de su hija de seis años, estaba a bordo de un avión rumbo a Honduras .
Era la segunda vez que intentaban deportarla.
El 17 de agosto, Turcios aún pudo frenar la expulsión con documentos que mostraban que el caso migratorio de su esposa seguía abierto.
El 24 de agosto , el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó por escrito la expulsión: “Cristy Maryori Villafranca-Trejo fue removida de los Estados Unidos conforme a nuestras leyes”.
Según una nota publicada en ABC News precisó que Villafranca había ingresado de forma irregular en 2016 , a los dieciocho años, y fue liberada entonces bajo la administración Obama.
Había una orden de deportación emitida en 2017 por un juez de inmigración, consecuencia de una audiencia a la que la pareja nunca fue notificada.
Turcios asegura que ambos supieron de esa orden recién en 2022, cuando iniciaron el trámite de residencia permanente tras casarse.
La moción para reabrir el caso fue denegada en mayo.
Una apelación ante la Junta de Apelaciones de Inmigración seguía pendiente.
Villafranca esperaba hacía un año una respuesta sobre su solicitud de parole militar, el mecanismo para regularizar a familiares directos de militares en activo.
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