Salvaron al pez más raro del mundo, pero dejaron un enigma genético que podría afectar a las próximas generaciones
En una cavidad rocosa aislada del desierto de Nevada , la operación de emergencia para evitar la desaparición del pez más raro del mundo dejó a los científicos sin forma de distinguir a varios de los ejemplares liberados .
Según informó GEO , el caso afecta al Cyprinodon diabolis , una especie que sobrevive de forma exclusiva en una piscina natural subterránea del parque nacional del Valle de la Muerte, en Estados Unidos .
El problema surgió después de una intervención urgente ante una caída abrupta de la población.
Los investigadores detectaron en 2025 apenas 20 individuos , una cifra que encendió la alarma tras el máximo registrado desde hacía 25 años apenas un año antes.
Un pez limitado a un único refugio El Cyprinodon diabolis vive en un entorno descrito como extremo; se trata de un pequeño pez azul metálico de apenas unos centímetros de largo, presente solamente en una piscina subterránea del desierto.
Esa condición convirtió a su supervivencia en un asunto de seguimiento permanente para biólogos y autoridades estadounidenses.
La caída reciente de la población ocurrió producto de 2 terremotos ocurridos durante el invierno.
Las sacudidas generaron olas dentro de la cavidad y destruyeron buena parte de las algas que sirven de alimento a la especie.
A esa pérdida se sumó la escasez de luz invernal que impidió una recuperación rápida de ese recurso.
Sin alimento suficiente, la población quedó en una situación crítica.
Ante ese escenario, los investigadores optaron por una medida excepcional: introducir en el hábitat natural varios peces criados en cautiverio.
La falta de muestras genéticas cambió el escenario La decisión tomada bajo presión abrió una incertidumbre nueva, ya que los científicos no lograron obtener a tiempo muestras genéticas de los ejemplares antes de su reintroducción, de modo que ahora no pueden diferenciarlos de los que ya habitaban el territorio.
El genetista Christopher Martin , de la Universidad de California en Berkeley , explicó a NPR que el equipo “tomó la mejor decisión posible” bajo una presión extrema marcada por el temor a perder sus puestos de trabajo de un momento a otro.
“No podemos distinguir entre los peces criados en cautividad introducidos y los peces capturados en la naturaleza.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.