Puerto Rico importó mangostas para matar ratas: 150 años después la plaga sigue y los depredadores son el mayor foco de rabia de la isla
Puerto Rico arrastra desde hace 150 años las consecuencias de introducir mangostas para frenar una plaga de ratas en los cañaverales , una decisión tomada en la década de 1870 que, con el paso del tiempo, derivó en un problema ambiental y sanitario.
Según informó Xataka , la medida surgió en el siglo XIX, cuando los propietarios de plantaciones del Caribe buscaban una fórmula de control biológico para proteger la producción azucarera .
El territorio adoptó esa estrategia con la llegada de la mangosta india , presentada entonces como un depredador apto para frenar a los roedores que afectaban a uno de los sectores centrales de la economía local.
Un control biológico que no resolvió la plaga La lógica inicial parecía simple: si las ratas dañaban la caña de azúcar, la introducción de un depredador podía reducir el problema.
A pesar de eso, en la práctica del ecosistema real, ese razonamiento no produjo los resultados previstos.
Una de las razones fue la diferencia en los hábitos de actividad de ambas especies: las mangostas son animales diurnos y las ratas de los cañaverales son principalmente nocturnas , por lo que ambas podían compartir territorio sin coincidir al mismo tiempo.
Por lo tanto, las ratas continuaron como plaga y la isla sumó una especie capaz de sobrevivir sin depender de ese objetivo inicial .
Cuando no encontraron ratas, los depredadores recurrieron a otras presas como aves, reptiles, anfibios y otros ejemplares pequeños, un patrón que investigadores de la Universidad de Montreal y el USDA documentaron en poblaciones de toda la región caribeña.
Ese comportamiento se repitió también en otras islas del Caribe donde la especie fue introducida .
Lo que había llegado como herramienta agrícola pasó a ser considerado una especie invasora y una amenaza para la fauna nativa del territorio.
Ese fue el primer efecto de largo plazo asociado a una decisión tomada en el siglo XIX.
Del impacto ambiental al riesgo sanitario La segunda derivación apareció décadas más tarde.
En 1950 se registró en Puerto Rico el primer gran brote de rabia confirmado en laboratorio entre estas mangostas, según documentó el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos en Public Health Reports .
Con el paso del tiempo, el virus quedó instalado en la población de esos mamíferos.
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