Las madres de los deportados muertos en el terremoto denuncian: “Que hayan estado en ese sitio es culpa del Sebin”
Angelo Mejía Meléndez volvió a su tierra el 24 de junio.
Día en que esa tierra se abrió para provocar la peor tragedia que Venezuela recuerde.
Al cumplirse dos meses del doblete sísmico que partió en dos la historia reciente del país , Luz Marina Meléndez carga en su pecho el luto por la muerte de su hijo y un rosario de preguntas sin respuestas.
Cerca del mediodía de ese miércoles aterrizó el vuelo 164 en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, ubicado en La Guaira.
A bordo, 146 venezolanos, todos deportados desde Estados Unidos por la administración de Donald Trump .
Angelo era uno de esos pasajeros.
El joven de 27 años vivía en Tampa y estaba tramitando su asilo , pero fue detenido tras verse involucrado en un accidente de tránsito.
Allí le plantearon dos opciones: Pagar una fianza o esperar bajo arresto la respuesta a su petición de asilo.
Descartó la primera, por temor a ser capturado posteriormente por ICE (Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de EE.
UU.), y también la segunda.
Así resolvió solicitar su deportación voluntaria.
Estuvo tras las rejas desde el 3 de junio hasta la noche del 23, cuando despegaron desde Arizona hacia Venezuela.
Su mamá Luz Marina, de 57 años, iba monitoreando sus movimientos por los datos que suministraban las autoridades norteamericanas, hasta que a las 4 y 37 de la tarde del 24 de junio recibió una llamada de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) .
El agente le indicó que su hijo tenía que pernoctar en La Guaira y se lo puso al teléfono.
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