Desafío Bariloche incorporó la primera silla de TetraSki de Argentina
En la puerta de la escuela Desafío Bariloche, Edu está vestido con ropa de esquí y tiene puestas las botas porque a la tarde le toca andar un rato más. Vive en el Hogar Emaús, y t odos los jueves sube al Cerro Catedral, donde la fundación le compra el pase para que pueda subir por los medios de elevación. «Aprendí a los ponchazos, pero ya no me da miedo”, cuenta. Está contento porque hoy hicieron saltitos, lo que implica un manejo avanzado de los esquíes en la montaña. Como sufre una parálisis en parte de su cuerpo, le cuesta agarrar los bastones, pero nunca le impidió avanzar en el deporte, que practica desde hace más de 20 años y en el que llegó a competir en Canadá en una olimpíada especial.
“Nuestro fuerte es el programa social, que hoy son el 70% de los participantes de la escuela. Para el resto, siempre la premisa es que todos esquíen. Si viene una familia que no puede pagar el valor de la clase, colabora con lo que puede”, señaló Martin Saccomanno, instructor de esquí adaptado y director de la fundación Desafío Bariloche, en la que participa desde hace 17 años .
El programa social de la fundación permite que jóvenes y adultos de Bariloche que tengan algún tipo de discapacidad, puedan aprender a esquiar con los equipos adaptados, acompañados de un instructor y de manera gratuita. La escuela también cuenta con la modalidad turística, que ofrece clases particulares –que incluyen el equipo- para chicos o adultos que no son de la ciudad. Esta temporada ya han esquiado unas 300 personas con distintas discapacidades, motrices o cognitivas.
“Con cada persona vemos qué elementos adaptar para compensar la discapacidad y aprovechar las capacidades de cada uno”, explicó el director de la fundación . La escuela tiene sus orígenes en 1991, cuando una instructora de esquí de Bariloche hizo un curso con especialistas de olimpiadas especiales que visitaban la ciudad. Ese año, invitaron a participar a los chicos de la escuela especial N° 6 –que hoy en día, junto con Crearte, forman parte del programa social-.
“Ella sabía que esos chicos no iban a volver a esquiar nunca más, y quiso hacer algo para que no sea así. Ese año arrancó a gestionar un programa para que personas con discapacidades cognitivas de Bariloche puedan esquiar”, relató Saccommanno y explicó que fue ella quien lo introdujo en el trabajo. “Desde la primera vez que vine y ayudé a esquiar a una nena con síndrome de down, me cambió la forma de ver las cosas. El agradecimiento que llega del otro lado lo es todo. Nos llevamos mucho más de lo que damos”, contó el instructor.
Desde ese año, el programa social siguió avanzando. Hicieron acuerdos con la fundación Challenge Aspen y cada temporada reciben equipos y capacitaciones, y hacen intercambios para aprender y compartir experiencias.
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