Las señales bajo la tumba de Tutankamón reabren el misterio de Nefertiti, pero no confirman que la reina esté enterrada allí
Más de un siglo después de que la tumba de Tutankamón saliera a la luz en el Valle de los Reyes, nuevas mediciones reabrieron una de las preguntas más persistentes de la egiptología : qué existe detrás de los muros de ese lugar.
Una investigación arqueogeofísica identificó indicios de espacios construidos y anomalías subterráneas que apuntan a una estructura más amplia que la tumba conocida del joven faraón.
La hipótesis no confirma la presencia de Nefertiti , pero refuerza la posibilidad de que el monumento forme parte de un conjunto funerario anterior y de mayor extensión.
El trabajo revisa las investigaciones desarrolladas desde 2015 y suma dos campañas efectuadas entre 2023 y 2024 bajo los auspicios del profesor Mamdouh Eldamaty , de la Universidad Ain Shams de El Cairo.
Participaron el grupo GBG, de Cambridge, el Instituto Nacional de Investigación de Astronomía y Geofísica de El Cairo (NRIAG) y el Proyecto de Tumbas Reales de Amarna, con autorización del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.
La novedad reside en la combinación de varias técnicas no invasivas para examinar tanto el interior de la tumba como la roca de la ladera que la rodea.
Los equipos emplearon radar de penetración terrestre, tomografía de resistividad eléctrica y mediciones de microgravedad.
Cada método ofrece una clase diferente de información: el radar permite reconocer contrastes bajo las superficies ; la resistividad analiza el comportamiento eléctrico de los materiales, y la microgravedad detecta variaciones mínimas en el campo gravitatorio que pueden revelar vacíos, rellenos o construcciones enterradas.
Los investigadores otorgaron especial importancia a la coincidencia entre esos registros.
En lugar de basar la propuesta en una única lectura instrumental, contrastaron los resultados con la arquitectura de su tumba, identificada como KV 62, el trazado de sus pinturas murales y la geología del lugar.
Esa correlación constituye uno de los aspectos centrales del informe, ya que reduce el riesgo de interpretar una grieta natural o una irregularidad de la roca como un recinto construido.
El punto de partida de la discusión se remonta a 2015, cuando el egiptólogo Nicholas Reeves llamó la atención sobre algunas marcas visibles en las paredes decoradas de la tumba .
Según su planteo, ciertas líneas bajo el yeso y la pintura podían corresponder a puertas selladas.
La teoría ganó notoriedad porque KV 62 presenta una disposición y un tamaño poco frecuentes para el enterramiento de un faraón, sobre todo si se compara con otros complejos reales de la dinastía XVIII.
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