La última ejecución pública en Estados Unidos, con fiestas de ahorcamiento, y la polémica por su regreso en streaming
Esa noche en Owensboro, Kentucky , nadie quería dormir, algunos no podían.
Por el contrario, los vecinos estaban expectantes, ansiosos.
“La gente venía, camiones llenos, se sentaban en la caja con las piernas colgando fuera, como si fueran a un picnic.
Estaba cálido y dormíamos con la ventana abierta, pero se oía este arrastre ahogado y las voces durante toda la noche.
Era una sensación espeluznante ”, relató Medora Withers, una vecina del lugar.
Ella se quedó en su casa, pero otros, hombres, mujeres y niños, acamparon alrededor del escenario que al día siguiente reuniría a miles de espectadores.
No esperaban una obra de teatro, la presentación de un artista ni un show de títeres.
Dormían a la intemperie, junto a una horca levantada en un terreno a orillas del río Ohio.
Esperaban el amanecer del 14 de agosto de 1936 , cuando serían testigos de una ejecución.
Los autos y trenes llegaban llenos de pasajeros.
Los hoteles no daban abasto y en algunas casas se celebraban “ fiestas de ahorcamiento ”.
Al fin, con la primera luz del día, un hombre vestido de lino blanco y con sombrero panamá subió a la plataforma.
Lo seguía un joven con las manos esposadas.
El primero era Arthur Hash , expolicía de Louisville, que se había ofrecido a accionar la trampa; el otro, Rainey Bethea , condenado por violación y considerado uno de los últimos ejecutados públicamente en Estados Unidos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.