PASO sí o PASO no: la sábana corta de 2027
La discusión se presenta como un tema de costos, de ahorro y de simplificar el calendario electoral.
Pero la pregunta de fondo es otra: ¿a quién le conviene que haya primarias en 2027 y a quién le conviene que no las haya? La respuesta no es tan sencilla como parece, porque en esta discusión nadie tiene la sábana larga.
El problema de la coordinación Gary Cox explicó hace casi tres décadas que uno de los grandes desafíos de cualquier fuerza política no es solamente conseguir votos, sino coordinarlos.
Un electorado puede compartir valores, enemigos y expectativas, y aun así perder una elección si se reparte entre demasiadas ofertas.
Las primarias resuelven ese problema: ordenan y le dicen al votante a quién apoyar cuando llega el momento decisivo.
No son solamente una herramienta electoral, son una herramienta de construcción de poder.
Cambiemos lo entendió en 2015, cuando compitió adentro para sumar afuera.
Juntos por el Cambio lo padeció en 2023, cuando la interna fue tan dura que el ganador llegó a la general con heridas que nunca terminaron de cerrar.
La PASO ordena, pero no garantiza nada: todo depende de cómo se juegue.
Si hay PASO Para La Libertad Avanza, las primarias tienen hoy un nombre propio: Patricia Bullrich.
La senadora no dice que sí ni que no, recorre el país, marca diferencias con algunas decisiones del Gobierno y conserva una imagen que la mantiene en el centro de la conversación.
Representa a un electorado que en 2023 la eligió a ella antes que a Javier Milei y que hoy acompaña al oficialismo, aunque no necesariamente le pertenece.
Con PASO, esa tensión tiene un cauce.
Bullrich puede jugar la interna, medir su peso real y, sea cual sea el resultado, consolidar en una sola boleta a todo el espacio que se ubica enfrente del peronismo.
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