Antonelli pone a prueba a Monza
El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes), el líder más joven de toda la historia, pondrá a prueba a la afición de su país en el circuito de Monza, sede del Gran Premio de Italia, el decimotercero del Mundial de Fórmula Uno, que se disputa este fin de semana en la legendaria pista lombarda.
Antonelli, que la semana pasada cumplió 20 años, se puede convertir en el tercer italiano de toda la historia -y en el segundo, desde que lo lograse por última vez, en 1953 (es decir, hace 73 años), Alberto Ascari- en ganar el Mundial; y llega como claro líder del campeonato a Monza. La catedral 'ferrarista' por antonomasia. El templo de los ‘tifosi’.
El joven boloñés comanda el certamen con 242 puntos, exactamente 59 más que su compañero, el británico George Russell, y que otro inglés, el séptuple campeón del mundo Lewis Hamilton; tercero por los resultados y que, desde el año pasado, pilota para Ferrari.
Así que Italia se debate entre apoyar al piloto de su nacionalidad o a la escudería, la más laureada de la categoría reina y uno de los símbolos industriales y empresariales de la nación, a la que ha animado con vehemencia a lo largo de toda su historia.
El inglés Lando Norris (McLaren), defensor del título, renovado hasta 2030, que ganó la última carrera antes del parón vacacional, en Hungría; y que también se anotó la primera después del mismo -hace dos domingos, en Países Bajos y por delante de los dos Mercedes- es cuarto en el Mundial. Con 159 puntos: cuatro más de los que suma el monegasco Charles Leclerc, de Ferrari. Otro piloto que este fin de semana correrá ‘en casa’ en Monza. Una pista donde ganó hace dos años y que, desde la creación de la F1, siempre ha albergado el Gran Premio de Italia, salvo en 1980, cuando se corrió en Imola.
En Zandvoort el español Fernando Alonso (Aston Martin) completó la remontada del día, pasando del decimoctavo al noveno, con un hasta ahora muy deficiente AMR26 que en Países Bajos experimentó cierta mejoría y con el que logró su mejor resultado del año. El doble campeón mundial asturiano, que se convirtió en el primer piloto de 45 o más años en puntuar en la F1 en más de medio siglo, admitió mejorías en el chasis de su monoplaza, al que claramente aún le faltan actualizaciones en lo que al motor se refiere, por lo que no es de esperar que apunte muy alto en el mítico circuito en el que logró dos de sus 32 victorias en la categoría reina: en 2007, con McLaren; y en 2010, precisamente a bordo de un Ferrari.
Su compatriota Carlos Sainz (Williams) tampoco está completando su mejor año, pero confía en un futuro más próspero en la escudería de Grove, con la que seguirá, en principio, hasta finales de 2028, tal y como se anunció justo antes del Gran Premio de Países Bajos. Una prueba que el madrileño -que el martes cumplió 32- acabó decimosexto, justo por detrás del argentino Franco Colapinto -renovado un año con Alpìne- y del mexicano Sergio Pérez (Cadillac), que cruzaron la meta por ese orden.
Colapinto, de 23, es el mejor situado de los hispanohablantes en el campeonato, en el que ocupa la duodécima plaza, con 19 puntos.
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