Del barrio a TikTok: así reclutan las bandas criminales a niños y adolescentes en Ecuador
En un barrio de Durán , una de las ciudades más violentas de Ecuador , un niño de nueve años recorría las calles en bicicleta para vigilar los movimientos de las patrullas policiales.
Por cada información que entregaba a las organizaciones criminales recibía entre 10 y 20 dólares.
Su trabajo consistía en observar y avisar.
Sin embargo, aquella actividad aparentemente sencilla podía convertirse en el primer escalón de una trayectoria criminal que comienza cada vez a edades más tempranas.
El caso fue documentado por una investigación de Indómita Media , publicada en septiembre de 2026, que revela cómo las bandas ecuatorianas han extendido sus mecanismos de reclutamiento desde los barrios y las escuelas hasta TikTok , WhatsApp y otras plataformas digitales.
La captación ya no depende exclusivamente del contacto presencial: también puede comenzar con un video, una canción o una interacción en redes sociales.
La investigación, realizada por Thalíe Ponce y Paúl Mena Mena como parte del proyecto regional El algoritmo reclutador , coordinado por el Centro Latinoamericano de Periodismo de Investigación (CLIP) , describe un sistema de captación que combina promesas económicas, códigos culturales, intimidación y estrategias digitales.
El fenómeno encuentra respaldo en un estudio de UNICEF titulado Aproximación al reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Ecuador , que identifica factores económicos, familiares, comunitarios e institucionales asociados con la incorporación de menores a organizaciones criminales.
Según el organismo internacional, los adolescentes varones de entre 13 y 15 años aparecen como las principales víctimas de reclutamiento, aunque también existen casos de niños más pequeños y adolescentes mujeres, quienes enfrentan modalidades específicas de explotación y violencia.
El estudio establece que el 58,6% de los docentes y trabajadores sociales encuestados identificó a los amigos del barrio como una vía de reclutamiento, mientras que el 24,2% mencionó a compañeros de escuela.
Las redes sociales fueron señaladas por el 5,73% de los participantes.
Estos porcentajes corresponden a las respuestas de los encuestados y no representan una medición nacional de víctimas.
La diferencia entre los mecanismos tradicionales y digitales resulta significativa.
Mientras el reclutamiento territorial aprovecha relaciones personales y proximidad física, las plataformas permiten difundir contenidos criminales entre audiencias mucho más amplias.
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