Una investigación revela cómo producir sin agotar los suelos del Chaco Seco
El diseño de estrategias productivas eficientes en regiones extrapampeanas demanda, cada vez más, una comprensión profunda de las limitaciones y potencialidades físicas de los ambientes.
En el Chaco Seco del noroeste argentino, una de las fronteras agropecuarias más dinámicas del país, la sustentabilidad de los sistemas tradicionales se encuentra en constante evaluación.
Un reciente e innovador estudio científico liderado por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Salta, con la colaboración estratégica del Instituto de Investigación Animal del Chaco Semiárido (IIACS‑INTA), echó luz sobre un factor técnico muchas veces relegado pero vital: la influencia directa del uso de la tierra sobre el almacenamiento de carbono orgánico del suelo (COS), un indicador crítico para la fertilidad, el rinde y la resiliencia estructural de los campos.
El pormenorizado trabajo de campo, encabezado por los especialistas Carlos López Morillo , Laura Califano y Jorge Chalco Vera , se propuso desentrañar cómo interactúan los diversos modelos productivos —tales como la agricultura extensiva de secano, las pasturas implantadas y los esquemas de bosque nativo bajo manejo ganadero— con las propiedades edáficas de la región chaqueña.
Leé también: Con tecnología artificial y fibra óptica, combatirán los delitos rurales con mayor eficacia y rapidez Los resultados obtenidos fueron categóricos al demostrar que la acumulación del carbono no responde de forma homogénea, sino que se encuentra estrictamente condicionada por las características físicas del perfil , situando a la granulometría de la tierra en el centro de la toma de decisiones agronómicas.
Potencial ganadero.
Los suelos de textura fina manejados con pasturas implantadas y cargas animales adecuadas optimizan el secuestro de carbono orgánico. (Foto: INTA).
Fragilidad y precisión metodológica El núcleo del descubrimiento radica en el comportamiento diferenciado según el tipo de suelo.
El ingeniero Carlos López Morillo , investigador del INTA Salta y autor principal de la publicación, detalló la estrecha correlación entre las fracciones minerales y la retención del compuesto: “La textura del suelo resultó determinante en la capacidad de almacenamiento de COS: los suelos finos almacenan más carbono.
Las texturas gruesas evidencian mayor vulnerabilidad a determinados usos y manejos”, advirtió el especialista.
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