Entre el Milei que insulta y el Milei que negocia
Cada vez que Javier Milei se saca y empieza a insultar reaparece una discusión que no termina de saldarse: ¿Milei es o se hace el irascible? Es irascible y encontró que esa furia le valió como premio el poder en la Argentina y fama en el mundo.
Cree, por lo tanto, que esa es la fórmula del éxito.
El Presidente expresa su ira públicamente y luego recoge los resultados. ¿Hay especulación en su aparente descontrol? Es más evidente que detrás de esas catarsis hay un propósito y un regodeo inocultable .
El tenor de los agravios, brutales, escatológicos, siempre habló de Milei antes que de sus destinatarios.
Algunos de ellos dejaron de darle importancia tal vez por el desgaste que produce la repetición.
La exposición continua desensibiliza.
Hasta los insultos se amortizan y pierden su efecto devastador cuando se convierten en una rutina .
Los insultos de Milei no han cambiado la realidad, pero han hecho nítido el retrato de un político que instaló que solo merece odio y desprecio quien no se ajuste a sus ideas o intereses Ya no tiene caso advertir sobre la importancia de las formas civilizadas como esencia de las relaciones entre las personas en una sociedad.
El cuidado de la investidura presidencial quedará para quienes sucedan al libertario.
Hasta donde se conoce, los insultos de Milei no han cambiado la realidad de los grandes problemas que vino a remediar.
Pero han hecho nítido el retrato de un político que instaló que solo merece odio y desprecio quien no se ajuste a su recorte ideológico y diga o haga cosas que le parezcan inconvenientes a sus intereses y necesidades.
En los últimos días, luego de regresar al despacho presidencial al cabo de casi dos semanas de encierro en Olivos, Milei usó la preocupación de parte de su equipo como plataforma para reafirmar que no abandonará la rigidez de sus ideas .
Si los resultados de la fuerte reestructuración fiscal son amargos para millones de argentinos, a Milei no le importa.
Dice que no le importa, aunque una nueva tanda de insultos a diestra y siniestra pueda interpretarse como síntoma de impotencia.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.