Las consecuencias del 11-S que cambiaron el rumbo de Estados Unidos y permitieron el avance de China
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 reorientaron la política exterior de Estados Unidos hacia Medio Oriente y relegaron la atención que Washington comenzaba a dedicar a China, una consecuencia que, para el analista internacional Fabián Calle , condicionó la competencia estratégica entre ambas potencias durante las dos décadas posteriores.
La respuesta militar estadounidense se prolongó durante 20 años en Afganistán e Irak.
Calle sostuvo que ese desenlace coincidió con el objetivo de Al Qaeda: llevar a Washington a guerras extensas que consumieran recursos, capacidad militar y prestigio internacional.
Los ataques golpearon símbolos del poder económico y militar estadounidense: las Torres Gemelas, en el distrito financiero de Nueva York, y el Pentágono.
Antes de esa jornada, el crecimiento de China ya aparecía como el principal desafío internacional para Estados Unidos, pero la intervención en Afganistán desplazó esa prioridad.
Al Qaeda y la apuesta por arrastrar a Washington a Medio Oriente Al Qaeda surgió, según explicó Calle en Infobae Al Mediodía , después de la Guerra del Golfo de 1990 y 1991 , cuando Estados Unidos desplegó cerca de medio millón de soldados en Arabia Saudita para recuperar Kuwait, invadido por Irak.
Osama bin Laden y otros combatientes propusieron al rey saudí enfrentar a Irak sin tropas estadounidenses, pero el monarca optó por la presencia militar de Washington.
La organización fue creada en 1992 con la meta de expulsar a Estados Unidos de Arabia Saudita y del mundo islámico.
Calle definió ese propósito con una fórmula atribuida a la organización: “ El objetivo es echar a Estados Unidos de Arabia Saudita y de la Umma ”, la comunidad islámica.
Antes del 11 de septiembre, Al Qaeda había cometido atentados en África y atacado un barco en el Golfo.
Bin Laden anticipó ante su entorno que atacaría a Estados Unidos para inducir una intervención militar estadounidense en Medio Oriente.
El objetivo consistía en que Washington “gaste hombres, plata, recursos, prestigio y fracase” , expresó Calle.
Para el analista, la forma de medir el resultado estratégico de un atentado exige observar la reacción que busca el atacante: “Si vos hacés lo que el terrorista quiere que hagas, ganó estratégicamente”.
Afganistán e Irak, las campañas que absorbieron recursos y tropas Estados Unidos disponía de una alternativa limitada para responder a los ataques : una operación de seis meses en Afganistán, destinada a destruir objetivos identificados y retirar luego a las tropas.
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