La presencialidad divide a empresas y trabajadores: qué modalidad prefieren los argentinos y por qué
En una entrevista laboral, la primera pregunta ya no es dónde queda la oficina, sino si hay que ir .
La respuesta —un día, tres, cinco— define buena parte de si la propuesta avanza o se descarta ahí mismo.
Esa secuencia, repetida miles de veces por semana en procesos de selección de todo el país, resume un cambio que dejó de discutirse en términos de presencial contra remoto.
Hoy la discusión se trasladó puertas adentro del propio esquema híbrido, con una nomenclatura que ya circula como jerga corporativa: 4x1, 3x2 y 2x3, según los días presenciales y remotos de cada fórmula.
El último relevamiento de Randstad ubica el tamaño de esa distancia: el 83% de los trabajadores argentinos se desempeña hoy en un esquema 100% presencial, el 13% en formato híbrido y el 5% totalmente remota (los valores no suman 100% por el redondeo de la fuente).
Al consultar por la modalidad ideal, el 51% elige el esquema híbrido, el 41% la presencialidad plena y el 8% el trabajo remoto absoluto.
Entre quienes pueden elegir un formato híbrido, la fórmula de dos días remotos y tres presenciales (2x3) es la más elegida , con el 62% de las preferencias.
Lee también: Bootstrappear: la palabra que gana fuerza entre emprendedores para crecer sin depender de inversores Del lado de quienes buscan trabajo, esa brecha entre lo preferido y lo disponible ya modifica decisiones concretas: según el estudio “100% Presencialidad” , de Bumeran, el 48% de los trabajadores argentinos rechazó alguna oferta laboral porque exigía presencialidad.
Un 39% descartó propuestas de asistencia diaria y un 9% declinó empleos con algún grado de presencialidad, mientras que solo el 2% rechazó un puesto por ser completamente remoto.
El mismo relevamiento, sobre más de 3000 personas, describe la modalidad de trabajo actual —47% híbrida, 33% presencial y 20% a distancia— y cómo cambia frente a un escenario de elección libre: ahí, el 51% optaría por el híbrido, el 41% por el remoto y solo el 8% por la presencialidad plena.
Esa diferencia también se refleja en la disposición a aceptar una oferta: el 64% rechazaría un empleo que no coincida con su modalidad preferida, y la mitad, dentro de ese grupo, no aceptaría un trabajo 100% presencial.
La presencialidad plena es la modalidad más rechazada. (Foto: Magnific) Las razones del rechazo tienen menos que ver con la oficina en sí que con lo que rodea a ir todos los días: el 91% mencionó la pérdida de tiempo en los traslados , el 82% un mayor gasto económico y el 77% más estrés o cansancio físico.
Entre los motivos a favor de la presencialidad, en cambio, se destacaron compartir con compañeros y la colaboración en equipo —46% en ambos casos—, el balance entre trabajo y vida personal (45%) y el acceso a herramientas y recursos de la empresa (39%).
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