Estancado en Irán, Donald Trump recurre a un rostro conocido: el norcoreano Kim Jong-un
La última vez que el presidente Donald Trump prometió detener el programa de armas nucleares de un país, sostuvo tres reuniones cara a cara con Kim Jong-un de Corea del Norte, declaró que ambos habían desarrollado una “gran relación” y se fue con las manos vacías.
Eso fue en su primer mandato.
El esfuerzo diplomático no solo fracasó, sino que Kim pisó de inmediato el acelerador de su programa y ahora posee unas 60 armas nucleares, según algunas estimaciones, así como misiles que parecen capaces de llegar a Estados Unidos: justo la combinación que Trump había prometido desmantelar.
Desde hace meses, los expertos en proliferación nuclear se han preguntado si Trump también podría abandonar sus esfuerzos de controlar el programa nuclear de Irán, en especial ahora que parece estar más concentrado en lograr la apertura del estrecho de Ormuz que en lidiar con las reservas de uranio de Irán, las cuales se encuentran enterradas bajo los escombros después de que Estados Unidos las bombardeó en junio de 2025.
Estancado en Irán, Trump vuelve a poner cada vez más su atención en Corea del Norte, a pesar de que los analistas ven pocas esperanzas de desmantelar con rapidez el creciente arsenal nuclear de ese país.
La declaración de Trump en las redes sociales el domingo por la noche, en la que elogió a Kim y ordenó públicamente al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que disminuyera el papel de Estados Unidos en un ejercicio militar anual con Corea del Sur, uno de los aliados de Estados Unidos en el Pacífico, parecía tener la intención de señalar que quiere reanudar las negociaciones.
Un día después, seguía sin estar claro cómo reduciría el Pentágono su papel en el ejercicio de 11 días.
Un comunicado de una sola línea enviado a los periodistas por la oficina de prensa del Pentágono el lunes por la tarde no aportaba ninguna claridad.
“El Departamento de Guerra trabaja activamente en la ejecución de la directiva del comandante en jefe”, decía el comunicado, utilizando el nombre que el gobierno de Trump le da al Departamento de Defensa.
Robert Litwak, un académico de la Universidad George Washington que ha escrito sobre los programas nucleares tanto en Corea del Norte como en Irán, describió el contraste entre los enfoques de Trump hacia esos dos países como “una increíble historia de dos Estados parias”.
“Estamos en guerra con Irán, un Estado en el umbral nuclear”, afirmó.
“Pero con Corea del Norte apaciguamos a un dictador que puede apuntar al territorio estadounidense con armas nucleares”.
El arrebato de Trump también tenía como objetivo castigar a los surcoreanos por negarse a participar en la guerra contra Irán, una postura que enfureció profundamente a Trump.
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