La extrema escasez de agua en Jordania ya es una amenaza directa a su estabilidad
Hayat al Dbeas Amán, 16 oct (EFE).- La escasez extrema de agua en Jordania ha dejado de ser una simple crisis de suministro para ser una amenaza directa a la seguridad y estabilidad de un país ahogado por la presión demográfica, la tensión geopolítica y el cambio climático, en el que sus habitantes subsisten con un suministro de agua cuatro veces por debajo del umbral de la pobreza hídrica.
Así lo indicaron a EFE fuentes oficiales del reino hachemita, que asigna hoy apenas 60 metros cúbicos anuales por habitante, cuando el mínimo para salir de la pobreza hídrica se sitúa en 150 metros cúbicos, dentro de un balance donde los recursos renovables del país apenas alcanzan los 680 millones de metros cúbicos frente a un consumo de 1.093 millones.
Ante esta brecha crítica, Amán apuesta por la construcción del denominado Proyecto Nacional de Acueducto, un megaproyecto de desalinización masiva que se encuentra en la recta final de sus trámites técnicos y financieros para iniciar obras antes de que concluya el año.
Según explicó a EFE el portavoz del Ministerio de Agua e Irrigación, Omar Salameh, se espera que esa infraestructura comience a bombear en 2030 unos 300 millones de metros cúbicos anuales de agua desalinizada, para cubrir cerca del 40 % de las necesidades del agua potable y dotar al país de una fuente nacional independiente para consolidar su autosuficiencia.
Y es que dada la situación de Jordania, el agua se ha convertido también en una baza geopolítica en la que el reino tiene pocas opciones.
Jordania recibe de Israel un caudal fijo de suministro procedente de los rios Yarmuk y Jordán por el tratado de paz firmado entre ambos países en 1994, lo que no parece que vaya a cambiar pese a las tensiones bilaterales y la guerra en Gaza.
Sin embargo, Salameh apuntó que lo que no está aprobado y requiere negociaciones particulares es la compra de partidas adicionales de agua que el reino solía adquirir a su vecino para aliviar su déficit diario.
Esta interrupción de las ventas extra constituye, apunta a EFE el analista en geopolítica regional Amer al Sabaileh, un elemento de vulnerabilidad para el país ya que el agua podría utilizarse como instrumento de presión política sobre Amán ante la actual situación regional.
Siria, que podría ser otra fuente de suministro de agua para Jordania a través de sus cuencas compartidas, de momento no parece prometer opciones, ya que la lenta reconstrucción del país y la inestabilidad en la zona sur -también bajo presión israelí- dificulta que se pueda avanzar ahí en el corto plazo.
Mientras busca opciones fuera, en el plano interno el Gobierno recurre a fuentes no tradicionales para estirar cada gota de agua.
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