La actividad se contrajo en el segundo trimestre por primera vez desde 2024, aunque el rebote de junio deja una puerta abierta
La actividad cerró el segundo trimestre con una caída del 0,9% respecto del trimestre anterior , en la medición desestacionalizada, lo que constituye la primera contracción trimestral desde mediados de 2024.
Tras varios períodos de expansión, el freno marca un punto de inflexión que obliga a examinar con cuidado tanto sus causas como las perspectivas para lo que resta del año.
Conviene, de entrada, poner el dato en perspectiva para no exagerar su alcance.
Pese a esa caída trimestral, el acumulado del primer semestre se mantiene en terreno positivo , con un crecimiento del 1,9% interanual .
Esa aparente contradicción se explica en parte por el efecto de arrastre que dejó el buen desempeño del último tramo de 2025, y en parte por el empuje de dos sectores puntuales, el agro, que aportó 1,3 puntos al crecimiento del semestre con una expansión del 9,9%, y la explotación de minas y canteras, que contribuyó con 0,7 puntos y avanzó un 14,4%.
Una vez más, son los sectores ligados a los recursos naturales los que sostienen la estadística agregada.
El dato de junio, sin embargo, ofreció una nota de aliento que evitó un cierre de trimestre más adverso.
Tras caer un 1,6% en abril y un 0,6% en mayo, la economía rebotó un 0,8% en el último mes , un resultado por encima de lo esperado.
Y lo más significativo no fue la magnitud del repunte, sino su composición, ya que los sectores habitualmente rezagados pero de mayor peso en el empleo, como la industria, la construcción y el comercio, mostraron variaciones positivas por primera vez en el trimestre.
En la comparación interanual, además, doce de los quince sectores relevados crecieron, y la industria volvió a aportar de manera positiva tras varios meses de restar.
Ahora bien, la lectura de fondo obliga a matizar ese entusiasmo.
El crecimiento interanual sigue traccionado mayormente por los sectores ganadores, con la explotación de minas y canteras a la cabeza, seguida por el agro, ambas actividades intensivas en capital, generadoras de divisas y de baja absorción de empleo.
La mejora de los sectores rezagados, en cambio, todavía es marginal y parte de niveles muy deprimidos , por lo que aporta más a estabilizar el piso de la actividad que a impulsar el ritmo de crecimiento.
Dicho de otro modo, la economía habría dejado de caer en esos rubros, pero está lejos de haber comenzado una recuperación vigorosa.
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