Javi, Massita y Cerimedo, un solo corazón
Qué genios somos los argentinos.
En 2023 nuestro principal problema era la economía y entonces qué hicimos: ¡elegimos a un economista! No sé cuántos pueblos tienen esa clarividencia.
Ya la habíamos clavado en un ángulo cuando, después de los milicos, necesitábamos un demócrata y fuimos por Alfonsín; o cuando la debacle económica de 2001 nos hizo abrazar a Néstor, el candidato que se había hecho famoso por abrazar cajas fuertes; a Cris la votamos dos veces para facilitar el trabajo de los jueces; la pegamos con Macri porque no queríamos escuchar más cadenas nacionales y, proféticos, si iba a venir la plaga del Covid qué mejor que hacerle frente con Alberto y su querida Fabiola.
Ahora, el mayor acierto de todos: para arreglar los números, un premio Nobel.
No sé si somos infalibles, si es cuestión de suerte o si los buenos presidentes nos nacen de un repollo.
Porque tampoco hubiese estado mal votar a Massita: Javi sería ministro de Economía; Kari, jefa de la Andis; Máximo, ministro de Obras Públicas; Scioli, secretario de Turismo; Adorni, de Vivienda.
Hay que ver lo fácil que se entendieron siempre Massita y el Pelu.
La cosa es que el 19 de noviembre de 2023 lo volvimos a hacer: donde pusimos el ojo, pusimos la bala. ¿Ya salimos de pobres, ya podemos cantar victoria? No, pero faltan diez minutos.
Fíjense.
Desde que Javi duerme en Olivos bajaron la cortina 20.000 empresas, según cifras oficiales; un promedio de unas 20 por día.
Me siento pésimo: yo acá amontonando letras mientras a cientos o miles de laburantes les llegan telegramas de despido.
Drama total; una tragedia griega… si no nos gobernara un economista.
El mejor de todos. ¿Cómo le hizo frente a ese toro? “Muchas empresas cierran, pero se crean otras”.
Un grande.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.