Encorvarse frente a la pantalla: cuáles son las consecuencias y cómo evitarlas
Hay quienes pasan entre seis y diez horas al día frente a una pantalla y, al final de la jornada, ni siquiera notan que su espalda dibuja una curva pronunciada hacia adelante.
Especialistas en salud musculoesquelética advirtieron que la postura encorvada se ha convertido en uno de los problemas físicos más extendidos entre quienes trabajan frente a computadoras o usan el celular durante horas, e identificaron las señales para reconocerla y las prácticas para corregirla, informó la revista Parade .
La doctora Sarah Cash Crawford , fisioterapeuta y fundadora de Anchor Wellness y WAVE Physical Therapy & Pilates, la describe como una posición en la que los hombros ruedan hacia adelante, la cabeza cae por debajo de la línea de los hombros y la espalda superior forma una “C” .
“No es un diagnóstico médico.
Es simplemente un patrón postural que los fisioterapeutas llevan décadas tratando, impulsado por la cantidad de tiempo que pasamos inclinados sobre teléfonos y laptops”, afirmó la experta.
Por qué ocurre El mecanismo detrás de este deterioro postural no es un único mal gesto, sino la acumulación de miles de ellos.
Crawford señala que el factor determinante es la combinación de repetición y duración: horas diarias con la vista hacia abajo o el cuello proyectado hacia una pantalla, sin suficiente movimiento de contrapeso.
A eso se suma la debilidad muscular en zonas específicas: la espalda media , los flexores profundos del cuello y los glúteos .
Cuando esos grupos musculares no tienen la fuerza necesaria para sostener una postura erguida , el cuerpo busca el camino de menor esfuerzo y cae hacia adelante.
La configuración del puesto de trabajo también incide.
Kristianne Egbert , ergónoma certificada de Briotix Health , apunta que un monitor ubicado demasiado bajo , un escritorio muy alto o un teclado empujado lejos del cuerpo son factores que aceleran la adopción de esta postura.
Una silla mal ajustada —con una profundidad de asiento excesiva que obliga a sentarse en el borde— suma otro agravante.
Aun así, Egbert advirtió que ningún equipamiento, por más ergonómico que sea, puede evitar que el cuerpo busque un cambio de posición tras horas estático: “Sin darnos cuenta, empezamos a curvarnos hacia adelante como una forma subconsciente de romper esa carga estática”.
Síntomas y consecuencias Los síntomas suelen aparecer antes de que la persona sea consciente del problema.
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