“Será difícil recuperar la normalidad en Ceuta mientras miles de migrantes sigan en la calle”: las ONG piden a las autonomías que ayuden a descolapsar la ciudad
La crisis de Ceuta sigue lejos de resolverse cuando ya casi se cumple un mes y medio de la entrada masiva desde Marruecos, pese a que el Gobierno continúa aumentando la capacidad para acoger a las personas migrantes que permanecen en la ciudad en distintos dispositivos.
En las últimas semanas ha aumentado tanto la tensión entre los propios migrantes que esperan una plaza para dormir bajo un techo seguro como el malestar de la población ceutí, que quiere volver a la normalidad.
También se han multiplicado los discursos de odio contra las personas extranjeras que alimentan el racismo y la xenofobia , según denuncian las organizaciones humanitarias, que reclaman “solidaridad” a las autonomías para que acojan a parte de los migrantes y ayuden a descolapsar Ceuta.
Ese clima de criminalización y hostilidad hacia los migrantes ya se ha traducido en episodios de violencia, incluso contra menores.
El 7 de septiembre, Alí, un niño de 8 años, sufrió una herida en la cabeza después de que varios encapuchados disparasen con perdigones mientras estaba con su familia en el asentamiento de El Príncipe.
Otros menores ceutíes también han sido increpados durante algunas protestas por manifestantes que los “confundieron” con migrantes por el color de su piel.
A ello se suman varios incendios en asentamientos que han obligado a intervenir a los bomberos, lo que vuelve a exponer la precariedad persistente en la ciudad autónoma.
Para la organización Luna Blanca, la situación “más preocupante” en términos humanitarios se localiza en el asentamiento de mujeres y niños de las naves del polígono industrial del Tarajal , donde permanecen unas 23 madres con hijos pequeños, si bien también hay menores no acompañados y hombres adultos que no reciben comida desde hace varios días por falta de recursos.
La educadora social y portavoz de la asociación, Halima Ahmed, explica a Infobae que las medidas impulsadas por las instituciones resultan insuficientes y avanzan con lentitud.
“En esta entrada masiva, a diferencia de la mayo del 2021, hay muchas más familias con niños, pero también más mujeres y menores no acompañados.
A día de hoy, el asentamiento más vulnerable es precisamente el que acoge a muchas mujeres con sus niñas, en el polígono industrial del Tarajal”, detalla.
La educadora social advierte que “ será difícil recuperar la normalidad en Ceuta mientras miles de personas continúen en las calles”, sobre todo en los barrios de la periferia, “que están totalmente colapsados”, a diferencia del centro, donde la situación es mucho más estable, asegura.
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