Cómo se deben guardar las viejas cintas de casete para que sigan funcionando por décadas
Las cintas de casete que muchos guardan desde los años 80 en cajas de zapatos podrían seguir sonando dentro de décadas , siempre que reciban el almacenamiento y cuidado adecuados.
La creencia general indica que este formato dura unos 30 años bajo condiciones ideales, aunque ese plazo depende casi por completo de cómo se conserven, ya que el recubrimiento que la une pierde lubricación con el tiempo y termina por desprenderse.
Quienes conservan casetes de más de tres décadas y aún funcionan correctamente lo deben, en gran medida, a haber contado con un reproductor disponible para probarlos periódicamente.
Antes de que el deterioro sea irreversible, existe la opción de digitalizar el contenido mediante un servicio especializado o conectar un reproductor a una computadora para grabar los archivos en formato digital con programas como Audacity.
De este modo se preservan las canciones y las mezclas personales que muchos guardan como recuerdo.
El funcionamiento interno determina su fragilidad Dentro de cada casete hay dos carretes, similares a pequeños rollos de película, conectados por una delgada tira de cinta magnética y cubiertos por una carcasa plástica.
Al presionar play, la cinta se desliza sobre un cabezal magnético que lee los patrones grabados y los traduce en audio .
Luego, las señales eléctricas pasan por un amplificador que refuerza el sonido antes de que llegue a los parlantes o auriculares.
Mientras la cinta se mantenga en buen estado, el sistema sigue funcionando.
Pero la exposición a temperatura extrema, humedad excesiva, luz solar directa, polvo y campos magnéticos acelera su deterioro .
Las condiciones ideales de guardado De acuerdo con Engadget, se recomienda almacenar los casetes en un lugar fresco y seco, con una temperatura de entre 15 y 23 grados Celsius y una humedad relativa de entre el 25% y el 55% .
También es aconsejable mantenerlos siempre dentro de sus estuches protectores y limpiar el exterior de forma periódica para eliminar el polvo acumulado, incluso con la ayuda de un hisopo.
La limpieza no debe limitarse a la cinta: los cabezales del reproductor también requieren mantenimiento regular.
Reproducir los casetes de tanto en tanto ayuda a preservarlos, ya que, además de perder lubricación, el recubrimiento adhesivo puede volverse pegajoso si permanece mucho tiempo sin uso.
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