La depresión de alto funcionamiento expone un malestar que puede quedar oculto tras la rutina
La escena puede parecer habitual.
Alguien cumple con el trabajo, responde a sus vínculos, sostiene su rutina y no muestra señales evidentes de crisis.
Aun así, esa apariencia de estabilidad puede convivir con síntomas depresivos persistentes que quedan fuera de la mirada ajena.
En el campo de la salud mental , esa combinación dio lugar a una expresión que gana presencia en artículos clínicos y de divulgación: la depresión de alto funcionamiento .
La idea remite a un cuadro en el que la persona mantiene su desempeño cotidiano mientras atraviesa agotamiento emocional , anhedonia , irritabilidad o una sensación sostenida de vacío .
Esa funcionalidad puede confundir tanto al entorno como a quien la padece, porque el hecho de seguir cumpliendo con las obligaciones tiende a ocultar la existencia de un problema de fondo.
La relevancia del tema está en ese desajuste entre lo visible y lo que ocurre por dentro.
Cuando no hay una caída notoria del rendimiento, el malestar se minimiza con facilidad.
Esa demora en reconocer el problema puede prolongar el sufrimiento y volver más difícil la consulta.
La discusión, entonces, se abre sobre la necesidad de identificar signos de depresión que no siempre interrumpen la rutina, pero sí afectan el bienestar psíquico y emocional.
Un malestar que puede sostenerse detrás de la rutina La depresión de alto funcionamiento no figura como diagnóstico formal en los manuales psiquiátricos.
Según el Manual MSD versión profesional, Trastornos depresivos , los trastornos depresivos se definen por un estado de ánimo triste, vacío o irritable, junto con manifestaciones cognitivas y físicas como fatiga, alteraciones del sueño, pérdida de interés o placer, dificultad para concentrarse e indecisión.
Ese marco permite ubicar esta forma de presentación dentro de cuadros reconocidos, como el trastorno depresivo mayor o el trastorno depresivo persistente , también llamado distimia .
El mismo manual detalla que el trastorno depresivo persistente se caracteriza por un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día durante dos años o más , junto con otros síntomas como baja energía, problemas de sueño, alteraciones del apetito, baja autoestima, dificultad para tomar decisiones o sentimientos de desesperanza.
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