El bajo nivel del lago Güija alarma a comunidades de El Salvador y Guatemala
Las reservas de alimentos de las familias más afectadas en el Corredor Seco centroamericano se agotan en tres semanas o menos, según datos recientes.
Con ese telón de fondo regional, el lago Güija, en el límite entre El Salvador y Guatemala, concentra hoy una de las alertas más concretas de la crisis.
El nivel del lago Güija , el cuerpo de agua binacional que comparten El Salvador y Guatemala , no alcanzó durante este invierno salvadoreño los valores habituales.
Pescadores y agricultores de sus orillas temen que el verano traiga una caída aún mayor, sin precedentes en la memoria de las comunidades.
Así lo informó la agencia EFE desde Metapán, municipio del departamento de Santa Ana, a 125 kilómetros de la capital salvadoreña.
El lago Güija tiene 45 kilómetros cuadrados: el 74% de su superficie pertenece a El Salvador y el 26% restante a Guatemala .
Forma parte del Área Natural Protegida San Diego-San Felipe Las Barras, declarada sitio Ramsar en 2010, y se conecta con la cuenca del río Lempa, el más largo de Centroamérica, con 422 kilómetros de recorrido, usado principalmente para riego y generación eléctrica.
La sequía dejó más de un mes sin lluvia en la zona El agricultor Marlon López relató a EFE que en la zona del lago “pasó un mes y quince días sin caer una sola gota de agua”.
Aunque en las últimas semanas llegaron algunas precipitaciones, aclaró que “no ha sido lo suficiente para llenar el lago”.
El invierno salvadoreño se extiende de mayo a noviembre.
Las comunidades cifran sus esperanzas en que las lluvias se intensifiquen antes del cierre de esa temporada, pero los pronósticos apuntan en dirección contraria .
Un pescador que pidió reservar su identidad graficó el temor al verano: “Para el verano el pescado ya está reproducido, pero como no ha llovido lo suficiente es probable que no haya pescado como no se reprodujo, por eso pensamos que va a estar peor la cosa” , dijo a la agencia.
Sin agua potable, las comunidades dependen del lago El biólogo Rubén Sorto explicó a EFE que en muchas zonas de El Salvador no hay acceso a agua potable y que los habitantes de las orillas del Güija “se ven la necesidad de ocupar esa agua” para cubrir sus necesidades básicas.
Ese consumo directo también contribuye a bajar el nivel del lago.
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