El plan del Gobierno para sostener el dólar debajo de $1500 amenaza con hacer más lenta la recuperación de la economía
El esfuerzo del Gobierno por mantener a raya el dólar , con un “techo” informal debajo de los $1500 , amenaza con demorar la consolidación de una recuperación que alcance a más sectores de la economía.
Esa es la principal coincidencia que surge de los análisis económicos sobre los movimientos oficiales de las últimas semanas.
“Dólar planchado, economía pesada” , tituló su última editorial Econviews, la consultora dirigida por Miguel Kiguel .
“No hay dudas de que el segundo semestre presenta un panorama más complejo para la economía” , anticipó en su informe enviado a clientes.
El trabajo advirtió que la política monetaria volvió a quedar subordinada al frente cambiario: las tasas de corto plazo se acercaron al 29%, su nivel más alto desde febrero, después de que el tándem Banco Central-Tesoro endureciera la liquidez para evitar que el tipo de cambio superara los $1500 .
Ese umbral se encuentra todavía alrededor de 25% por debajo del techo formal de la banda cambiaria, mientras el tipo de cambio real se apreció 10% en lo que va del año.
Para Econviews, la estabilidad del dólar contribuye a sostener la desaceleración de la inflación, pero defender con tanta rigidez un valor puntual tiene costos: encarece el financiamiento, dificulta la compra de reservas y agrega presión sobre una economía que, con los datos disponibles, sufrió una caída durante el segundo trimestre .
Un tipo de cambio algo más alto, planteó la consultora, podría tener cierto impacto sobre los precios, pero también permitiría relajar la política monetaria y “descomprimir” a varios sectores de la economía real.
La consultora 1816 describió el mismo dilema como “el costo de defender $1500” .
Según reconstruyó, la señal oficial quedó expuesta el 28 de julio, cuando el Banco Central interrumpió 135 ruedas consecutivas con saldo comprador y el Tesoro vendió cerca de US$150 millones en el mercado oficial.
Ante la persistencia de las presiones cambiarias, el Gobierno debía elegir entre permitir una suba del dólar, con su posible impacto sobre los precios y la credibilidad del equipo económico, o aceptar un aumento de las tasas en pesos, en un contexto en el que 5,9 millones de personas acumulan atrasos de al menos tres meses en sus deudas con entidades financieras y no financieras .
Optó por el segundo camino.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili , dejó en las últimas semanas algunas señales sobre lo que puede esperarse hacia adelante.
Primero, confirmó que la política monetaria mantendrá un “sesgo contractivo” y anticipó que no debería esperarse una inyección de pesos para impulsar la actividad mientras la inflación no converja hacia niveles internacionales.
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