Hace calor. Tómate una sopa caliente
Aquí en Nueva York, la chef Nhu Ton es una de esas personas.
Creció en el centro de Vietnam, donde solo hay dos estaciones: la lluviosa y la calurosa.
"Comemos comida caliente todo el tiempo", dijo.
"Siempre hay sopa".
Nunca ha retirado la sopa del menú en sus restaurantes, Bánh Vietnamese Shop House en el Upper West Side y Bánh Anh Em en el East Village.
Este verano en Bánh Anh Em, Ton ha tenido que hacer tres tandas de bún riêu y dos de bún bò huế cada viernes, sábado y domingo para seguirle el ritmo a la demanda, la cual describió como inusual para la temporada.
Vende alrededor de 140 a 190 litros de bún riêu al día los fines de semana.
"Mis cocineros siempre se sorprenden y preguntan: '¿Por qué la gente está comiendo tanta sopa cuando hace tanto calor?'", dijo Ton.
Para quienes no están acostumbrados, comer un tazón de sopa hirviendo con un calor de 38 grados Celsius es algo bastante parecido a un castigo.
Pero a lo largo del sur y el sudeste asiático, el Caribe, partes de África y Medio Oriente, la práctica de comer comida caliente en verano es la manera más sabrosa de refrescarse.
"En muchos lugares donde se practica esto, las tradiciones derivan de formas de conocimiento que entienden el equilibrio corporal como algo fundamental", dijo Hanna Garth, una antropóloga que ha realizado trabajo de campo en Cuba, donde tomar una sopa caliente como el caldo de pollo en un día sofocante es algo completamente normal.
Antiguos sistemas de bienestar como el ayurveda y la medicina tradicional china llegaron a conclusiones consistentes sobre la temperatura.
La lógica, decían, es doble: el calor de la comida no sobrecalentará el cuerpo y activa nuestros mecanismos naturales de enfriamiento --la sudoración y la sed-- los cuales, a su vez, impulsan la hidratación.
Los coreanos incluso tienen un nombre para esta práctica.
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