El candado que le falta al BCRA
En repetidas ocasiones, el presidente Javier Milei advirtió que, de las 22 crisis que tuvimos en nuestra historia reciente, 20 tuvieron origen fiscal.
Durante décadas, el país mostró un persistente déficit en las finanzas públicas que los distintos gobiernos, lejos de reducir, elevaron como supuesta solución, alegando recetas keynesianas.
La crisis fiscal autoinducida finalmente estallaba, con el inmenso costo social que implica persistir en el error.
Como resultado, durante el último siglo el país prácticamente se estancó y perdió el tren del desarrollo.
En números concretos, países que a inicios del siglo XX tenían un PBI per cápita similar al de Argentina hoy multiplican por tres esa distancia.
Ante el incesante incremento del gasto público durante el último siglo , los distintos gobiernos buscaron financiarlo con tres instrumentos que finalmente agravaban la crisis económica: crear impuestos, aumentar la deuda pública o emitir moneda y despertar la inflación.
Presión tributaria La primera manera con la que buscaron cubrir el déficit fiscal fue subiendo impuestos.
Llegamos a tener una presión tributaria del 31,5% del PBI en 2015, un incremento de casi 10 puntos porcentuales si se compara con la década de los 90.
Este año, la presión tributaria -suma de la recaudación tributaria nacional y provincial- ya bajó al 26,6% del PBI, magnitud que es la más baja en dos décadas.
Este año, la presión tributaria ya bajó al 26,6% del PBI, magnitud que es la más baja en dos décadas La eliminación del impuesto PAIS y la reducción de aranceles y retenciones al comercio exterior fueron claves para reducir la presión tributaria durante la actual gestión de gobierno.
Es de destacar que el esfuerzo por bajar impuestos se realizó en un contexto de reducción a cero de un déficit fiscal heredado del 5% del PBI.
Más aún, la menor presión tributaria solo se registró a nivel nacional.
En provincias y municipios, la carga tributaria se mantuvo prácticamente estable en 4,9% del PBI en los últimos tres años.
El esfuerzo por bajar impuestos se realizó en un contexto de reducción a cero de un déficit fiscal heredado del 5% del PBI Hay que tener en cuenta, además, que Ingresos Brutos es un impuesto sumamente distorsivo , que impacta en toda la cadena de producción y que ya representa el 80% de la estructura impositiva del consolidado provincial.
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