Hombres hacinados que pedían limosna, verdugos temibles y una fuga frustrada: cuando en el fondo del Cabildo funcionaba una cárcel
Al fin el día había llegado.
Terminaba un cruel hacinamiento de décadas en celdas inmundas, derruidas y húmedas.
Los presos de la cárcel que funcionaba en el Cabildo serían trasladados a la flamante P enitenciaría Nacional.
Se dispuso que el traslado fuese el lunes 28 de mayo de 1877 .
Y la leyenda asegura que los presos, confiados en la laxitud del traslado, tenían un plan de fuga.
Hasta la construcción del Cabildo , lo que se usó como cárcel en la ciudad de Buenos Aires eran algunas dependencias del Fuerte, que se levantaba donde ahora está la Casa Rosada.
Hasta entonces, insólitamente, los que cometían delitos eran encerrados en las casas de los funcionarios.
Y cuando el Cabildo entró en funcionamiento, los cabildantes debieron ceder despachos para habilitarlos como lugares de encierro.
En 1682, se proyectó ampliar el Cabildo a dos plantas, y se contemplaron celdas para hombres, otras para mujeres y unas terceras para presos vip.
Sin embargo, esta idea quedó en la nada.
A principios del 1700, cuando se decidió levantar un edificio de planta baja y primer piso, también se mantuvo su Cárcel Real o Cárcel Pública , como se la conocía.
Al encierro iban a parar los que robaban comida, gallinas o ropa; los que mataban, los muchachos que rompían compromisos de casamiento, los deudores, dementes, padres que pedían encerrar a sus hijos, a esclavos desobedientes o por simple portación de cara.
Porque entonces lo que primaba era la presunción de culpabilidad.
En un principio, las mujeres también eran encerradas allí.
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