A menos de 1 hora de Capital Federal: un circuito gastronómico premium para paladares exigentes
Sobre la mesa con generoso mantel descansa, humeante, la untuosidad de una polenta que estremece el corazón de alegría en Cardales , distante a una hora de auto al noroeste de Buenos Aires.
Existen experiencias gastronómicas únicas e irrepetibles, que permanecen en la memoria ligadas a un sabor, un olor, una vajilla sobre una delicada tela, una conversación, una textura.
Si la cocina es uno de los placeres de la vida, por qué no elegir un sitio donde el rito de la mesa, sus manjares y el entorno sean inolvidables, como la magdalena mojada en el té para Marcel Proust.
Estas son cuatro opciones en Cardales y alrededores para elegir sin equivocarse: son grandes gustos, a decir verdad, pero la vida es una sola y, si es posible, más vale ahora que nunca.
Para los fanáticos del aceite de oliva, un nuevo circuito entre campos bonaerenses Cecilia Rodríguez y Franco Malaciza llevan juntos una vida de muchos años con hijos y un cálido restaurant de 65 cubiertos abierto hace 18 años, sinónimo de excelencia en la cocina.
A Chizza hay que ir a buscar las entradas que se pueden compartir y sorprenden el paladar y el alma , como las croquetas de centolla y langostinos , los chipirones, el curry de langostinos y mejillones, pero aún más la polenta cremosa hecha cuatro horas con ragout de jabalí, el ossobuco braseado con risotto, el cuarto de chivito al horno de barro y las carnes diversas: pato, ciervo, liebre, codorniz; el pescado.
“Todas las semanas hago cambios de acuerdo al producto de temporada : ahora encontré grelos, entonces hago algo con eso; me traen unas anchoas chicas frescas de Mar del Plata, entran al menú.
Mi cocina es un mix de sabores de todo el mundo; la sazón peruana, tailandesa, marroquí, la cocina italiana de mis abuelos”, cuenta Franco.
El chef que pasó temporadas en Gales, Londres, Moscú y la Toscana italiana –también es excelente en pastas como la lasagna, pero para eso ya elegimos otro lugar– encontró en Cardales su lugar en el mundo.
Los vinos son otro tema serio en este sitio, servidos a la temperatura correcta, 150 etiquetas que la pareja atesora en una cava con más de 4000 botellas , verdaderos tesoros para aquellos amantes del elixir de Baco y de los maridajes posibles.
Si de combinaciones se trata, el leitmotiv de Estancia Vigil es el vino y sus maridajes en un proyecto enoturístico en la misma dirección (Cardales, próximo al Sofitel).
La bodega mendocina, cuyo director es el famoso enólogo Alejandro Vigil , instaló una arquitectura deslumbrante de patio con viñedos en estilo menduco, donde se prueban todas sus etiquetas y también de otras bodegas y regiones del país, sumado a un menú de tres pasos con entrada, plato y postre a cargo del chef Diego Irato .
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