Así puede lograr un descanso reparador para el cerebro: no necesariamente debe dormir más
El regreso al trabajo tras las vacaciones suele llegar antes de lo esperado: los beneficios de ese descanso pueden desvanecerse en pocas semanas, según recientes hallazgos científicos.
Frente a esta realidad, la clave para prolongar el bienestar no radica en buscar el ocio absoluto, sino en practicar actividades que desafíen y entretengan al cerebro.
Las neurociencias han demostrado que el cerebro nunca se apaga por completo, ni siquiera en momentos de reposo profundo.
Durante el sueño, el órgano cambia su forma de trabajar: activa procesos de limpieza interna, elimina toxinas y reorganiza memorias recientes, descartando lo irrelevante y consolidando lo aprendido.
Además, mantiene encendidas las áreas responsables de la respiración, el ritmo cardíaco y la vigilancia frente a posibles amenazas.
Cómo descansa realmente el cerebro Muchos creen que descansar implica simplemente no hacer nada.
Sin embargo, la inactividad puede llevar a la mente a divagar, lo que no resulta necesariamente relajante.
La verdadera recuperación cerebral ocurre cuando activamos las llamadas funciones ejecutivas: esos mecanismos que permiten controlar el pensamiento y la conducta, alejándonos del piloto automático.
Estas funciones se dividen en dos tipos.
Las frías intervienen al razonar, planificar o adaptarnos a situaciones abstractas y poco emotivas.
En contraste, las calientes aparecen en escenarios cargados de emoción , como la victoria, la derrota o el riesgo.
Un juego de mesa es un excelente ejemplo de cómo activar ambas variantes.
Leer el reglamento y planificar estrategias movilizan las funciones frías.
Pero la competencia y la tensión por ganar encienden las funciones calientes, generando un desafío integral para la mente.
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