Tras 26 años de búsqueda, una familia pudo despedir dignamente a Nora, reclutada por las extintas Farc-EP cuando tenía 13 años
El 23 de junio del año 2000, Nora murió durante un enfrentamiento entre las Farc-EP y el Ejército Nacional en el municipio de La Montañita, departamento de Caquetá.
Su familia, residente de una zona rural, recibió la noticia de su fallecimiento y de la inhumación de su cuerpo en el Cementerio de La Unión Peneya.
Sin embargo, nunca supieron con certeza la ubicación exacta de sus restos.
La búsqueda se prolongó durante más de dos décadas.
La madre de Nora lideró incansablemente esta misión, acompañada por una de las hermanas de la niña.
Ambas exigieron durante años información clara sobre el paradero de la menor y la verdad de lo ocurrido.
La historia de esta familia está atravesada por otras tragedias ligadas al conflicto: una segunda hermana también fue reclutada por las extintas Farc-EP siendo menor de edad y aún sigue desaparecida, mientras que un hermano adulto que ingresó a la misma organización tampoco ha sido localizado.
La intervención institucional y el proceso de identificación El hallazgo y la identificación de Nora fueron posibles gracias a las medidas cautelares decretadas por la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz), en el contexto del Caso 07, que investiga el reclutamiento y la utilización de niñas y niños por parte de actores armados.
Estas medidas tenían como objetivo proteger sitios de interés forense en el Cementerio de La Unión Peneya.
En un esfuerzo articulado entre la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (Ubpd), el Grupo de Apoyo Técnico Forense (Gatef) de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP y el Instituto Nacional de Medicina Legal, se recuperaron 47 cuerpos, varios de ellos correspondientes a niñas y niños presuntamente reclutados.
Entre estos restos se encontraba el de Nora, cuya identificación permitió realizar una entrega digna a sus familiares en junio de 2026.
Esta ceremonia constituyó el cierre de un ciclo de dolor, incertidumbre y lucha por parte de la familia, que finalmente pudo despedir a Nora en condiciones de verdad, dignidad y respeto.
En el acto, la JEP entregó una planta de bambú como símbolo de fortaleza, resiliencia y perseverancia, reconociendo la incansable búsqueda de los familiares.
Impacto del reclutamiento infantil en Colombia El caso de Nora representa el drama vivido por cientos de familias colombianas afectadas por el reclutamiento y utilización de menores en el conflicto armado.
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