Encontró una casa normanda en las sierras de Tandil y concretó el sueño del hotel propio
Cuando Asunción Pereyra Iraola era chica, soñaba con tener un hotel.
“Pero después me olvidé”, confiesa.
Se casó, se fue a vivir a Tandil acompañando a su marido en su trabajo y el tema quedó olvidado.
Sin embargo, los planes y la vida no siempre se mueven en el mismo sentido, y en una de esas diferencias fue que volvió con fuerza aquel antiguo deseo.
Aunque el paisajismo de Ave María fue proyectado por Alejandra De Dominicis, la mano verde y dedicación de Asunti fueron clave para llegar al jardín que hoy tiene la estancia.
Trabajar con lo dado “Nosotros no tuvimos hijos y ese cambio de lo que me había imaginado me hizo buscar nuevos proyectos.
Un día dije: ‘Bueno, yo quiero hacer algo más de mi vida que tejer para los sobrinos y cultivar espárragos’”, recuerda.
Así fue que, en algún momento del año 1997 o 1998, empezó a gestarse la idea de lo que hoy es Estancia Ave María , su hotel boutique.
“Esta no fue la primera casa que vi; antes hubo otras dos o tres que se cayeron”, confiesa “Asunti”, como la llaman todos.
“En esos momentos me desanimaba y no entendía por qué nada de lo que quería se me estaba dando”, recuerda.
Pero la aparición de esta particular construcción de estilo normando, con ocho cuartos con baños en suite, a solo 7 kilómetros de la ciudad de Tandil , fue la respuesta a sus pedidos.
“Era la casa que Mercedes Santamarina construyó para recibir a todos sus sobrinos”, explica.
Cuando compré la casa, tenía un paisajismo que seguía la línea en blanco y negro de la construcción, con especies de follaje oscuro.
Estos cercos de buxus que hoy enmarcan la casa fueron parte del nuevo proyecto.
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