Las 5 opciones saludables y sabrosas para calmar el hambre en el trabajo sin caer en las galletitas
Llegar con hambre a media mañana o a media tarde durante la jornada laboral no significa tener que recurrir a la expendedora automática buscando un alimento o snack poco saludable, ya que hay opciones sencillas que aportan nutrientes y ayudan a controlar el apetito hasta la siguiente comida.
“ Un buen picoteo debería cumplir dos funciones: aportar nutrientes y controlar el hambre hasta la siguiente comida”, señaló el nutricionista español Vicente Clemente y para conseguirlo, el especialista dijo que conviene priorizar alimentos que aporten proteína y fibra, ya que ambos nutrientes favorecen la saciedad, además de incorporar grasas insaturadas en cantidades moderadas.
El yogur junto con alguna fruta, una opción saludable. (Foto: Adobe Stock) La forma de comer también importa y, durante la jornada laboral, es habitual abrir un paquete de galletitas o frutos secos y consumirlo mientras se continúa trabajando delante de la computadora.
Según Clemente, hacerlo de esta manera puede favorecer que se ingieran cantidades mayores sin percibir adecuadamente las señales de saciedad.
Por eso, explicó que, si existe hambre, debemos elegir el alimento , poner una cantidad determinada y dedicar unos minutos a comerlo sin continuar trabajando al mismo tiempo.
“El picoteo saludable debería resolver el hambre, no convertirse en una forma de estar comiendo durante toda la jornada”, indicó.
No hay una hora perfecta para picar entre horas El especialista dijo que no existe un momento concreto del día en el que sea obligatorio comer un snack.
“La decisión depende de los horarios, el hambre, la actividad física y cómo estén distribuidas las comidas durante el día”, afirmó.
Así, si una persona desayuna muy temprano y tiene que esperar seis horas hasta la comida, puede tener sentido introducir una pequeña ingesta a media mañana .
Lo mismo puede ocurrir si come a las dos y cena a las diez de la noche.
Lo que no recomienda el nutricionista es convertir el picoteo en un acto automático asociado al reloj.
“Son las once, tengo que comer algo” no debería ser el criterio para decidir si se toma un snack .
Si no hay hambre y las necesidades nutricionales ya están cubiertas, no existe un beneficio especial en añadir otra comida.
Además, durante la jornada laboral conviene prestar atención a otros motivos que pueden llevar a comer, como el aburrimiento, el estrés o el cansancio, y diferenciarlos del hambre real.
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