¿Una obra de Miguel Ángel en manos de una familia argentina?: una historia de tres décadas de silencio y USD 450 millones en juego
Una pequeña escultura blanca, de apenas 30,5 centímetros de altura, podría esconder una de las historias más extraordinarias del patrimonio artístico argentino.
Representa a San Juan Bautista niño y, desde hace tres décadas, arrastra una pregunta que todavía no tiene una respuesta definitiva: ¿fue realizada por Miguel Ángel Buonarroti cuando era un joven aprendiz en la Florencia de los Médici? Hoy la pieza “ Il Giovannino” , como lo llamaban en Italia, permanece en manos de una familia argentina que heredó la obra de generación en generación y que, durante años, prefirió mantenerla lejos de las miradas ajenas.
El temor no nació de una especulación sobre su precio, sino de una sucesión de episodios que incluyeron una investigación judicial, un allanamiento, mudanzas e intentos de secuestro.
La historia comenzó a salir a la luz a principios de los años 90 cuando Ángel Osvaldo Nessi, historiador de arte y entonces director del Museo de Bellas Artes de La Plata, empezó a estudiar la escultura, que podría ser una de las obras perdidas más buscadas del artista que pintó la Capilla Sixtina y esculpió el David.
“ Después de siete años de trabajo, en 1997 dejó asentada su atribución a Miguel Ángel .
La noticia tuvo repercusión en los medios argentinos, pero la exposición pública terminó convirtiéndose en un problema para sus propietarios”, contó a Infobae el investigador y documentalista Pablo Semmartin , que forma parte del equipo interdisciplinario que asesora al dueño de la escultura.
Ahora, después de casi tres décadas de silencio, la familia decidió volver a abrir la historia.
Semmartin reunió más de 700 documentos vinculados con la investigación original de Nessi, reconstruyó el expediente judicial y promovió nuevos análisis científicos.
“Hoy, la obra vale USD 100 millones.
Pero si la hipótesis atributiva consigue el respaldo académico necesario, la escultura podría alcanzar un valor estimado de hasta USD 450 millones , una cifra comparable con la que se pagó por el Salvator Mundi , la pintura atribuida a Leonardo da Vinci que batió el récord mundial en una subasta en 2017″, precisó Semmartin.
Sin embargo, por el momento, no existe una certificación internacional definitiva que confirme que la obra salió de las manos de Miguel Ángel.
Lo que hay es una investigación en marcha, una pieza resguardada bajo estrictas medidas de seguridad y una familia que, después de años de miedo, busca que su historia pueda conocerse sin poner en riesgo su identidad.
Una herencia familiar que llegó a Buenos Aires La procedencia de la escultura es uno de los puntos centrales de la investigación y, al mismo tiempo, uno de los que todavía presenta interrogantes.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae Sociedad.