Revelaciones que inculpan a la AFA y a jueces
Algunas constancias que ya están en el expediente agravan la inexplicable decisión de los jueces Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky de poner la causa que averigua de quién es la mega mansión de Pilar en manos del juez Adrián González Charvay , el magistrado preferido por los encartados Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino , dueños y señores de la AFA, la entidad central del fútbol argentino.
La primera de esas certezas es que la escritura de la compraventa de la enorme casaquinta se realizó en la Capital.
El caso, en el que se investiga si hubo lavado de dinero, debió ir entonces a Comodoro Py, donde están los juzgados federales penales, que son los que deben investigar los delitos de lavados de activos en la Capital.
De hecho, ya hubo un juez federal de Comodoro Py que intervino al principio de todo, Daniel Rafecas , pero la Cámara de Casación decidió en el último mes de mayo que la causa se investigara en el fuero Penal Económico.
Antes, Rafecas había dispuesto, luego de resolver una cuestión de competencia con el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky , el primer allanamiento sorpresivo a la casona de Pilar.
Y la sorpresa no fue menor: encontró en ese lugar, supuestamente propiedad de un monotributista y de su madre jubilada (presuntos testaferros de Tapia y Toviggino) un bolso de la AFA; una plaqueta del club Barracas Central, que Tapia presidió durante casi 20 años y que lo llevó al caudillaje de la AFA, y 54 autos de lujo y de colección.
Si un monotributista y una jubilada pueden comprar semejante casa y medio centenar de lujosos vehículos, en la Argentina se equivoca hasta el Indec cuando informa sobre los números de la economía .
Luego, esa misma Cámara de Casación, la más alta instancia penal del país, decidió que el caso de la propiedad real de la casa de Pilar pasara a la justicia federal.
Y que le tocaba entonces al juez federal de Campana, González Charvay, a quien ya antes había elegido el juez de la Cámara Federal de San Martín, el filokirchnerista Alberto Lugones , para que se haga cargo de Tapia, Toviggino y la fastuosa casa.
Milei y la trampa del anacronismo La segunda constatación consiste en que todos los movimientos bancarios relacionados con esa compraventa, y los extraños manejos de financistas con el dinero, se hicieron también en la Capital .
Para poner un ejemplo absurdo: sería lo mismo que alguien que robó en Buenos Aires y disfrutó el dinero en Barbados (es solo un ejemplo, no más) fuera juzgado en Barbados y no en Buenos Aires.
En síntesis, los jueces Barroetaveña y Borinsky no tuvieron siquiera en cuenta la elemental jurisdicción territorial del presunto delito .
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