Cuando el arte no puede mirar para otro lado
Hay momentos en la historia en los que un artista no tiene tiempo para pensar qué lugar ocupará su obra.
No hay distancia suficiente para convertir lo que está sucediendo en un proyecto.
Hay momentos en los que el arte simplemente sucede porque el artista necesita decir algo.
Hace 32 años que trabajo en Arte y Memoria , principalmente alrededor del atentado contra la AMIA , ocurrido el 18 de julio de 1994.
Son 32 años de intentar que aquello que sucedió no se vuelva una fecha más en el calendario.
32 años de trabajar contra la fuerza silenciosa y corrosiva del olvido.
De mantener viva la memoria en quienes vivieron aquel día y, sobre todo, de transmitirla a quienes nacieron después.
Y también de denunciar, desde todos los lenguajes artísticos posibles, la impunidad.
Desde el primer día tuvimos una convicción que nunca abandonamos: el atentado contra la AMIA fue un atentado contra la Argentina.
Tuvo como epicentro a la comunidad judía argentina, pero no fue solamente un ataque contra los judíos.
Fue un ataque contra una parte de la sociedad argentina , contra nuestra convivencia, contra nuestra diversidad, contra los valores sobre los que construimos —o intentamos construir— una sociedad democrática.
Por eso, desde el Departamento de Arte y Producción de AMIA , durante todos estos años hicimos cientos de exposiciones, produjimos materiales audiovisuales, instalaciones, obras, activaciones y performances en el espacio abierto, siempre con el objetivo de recordar a las víctimas, reclamar justicia y comunicar lo sucedido como un atentado contra cada uno de los ciudadanos de nuestro país.
Muchas veces, para explicar esta idea, recurrí a una imagen.
Una fotografía publicada por el diario La Razón .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.