“¿Cuántas cosas abandonamos porque nos dijeron que no podíamos?"
Durante mucho tiempo pensé que aquella incertidumbre era una condena.
Hubiera preferido que alguien me dijera exactamente qué iba a pasar.
Vas a poder jugar cinco años más.
Diez.
Hasta los treinta.
Lo que fuera.
Lo difícil no era solamente el dolor del pie, sino no saber.
Entrenar sin saber, entrar a una cancha sin saber, terminar una temporada preguntándome si habría otra.
Con los años entendí que aquella incertidumbre también había producido algo en mí.
Mi carrera se había convertido, como percibí enseguida, en una carrera contra el tiempo.
Siempre estaba la misma pregunta en algún lugar de mi cabeza: ¿cuánto más va a aguantar este pie? ¿cuánto más resistirá mi rodilla? Y detrás de esas preguntas aparecía otra: si no sé cuánto me queda, ¿qué sentido tiene guardarme algo? Tal vez por eso nunca sentí que tuviera demasiado tiempo.
Cuando estaba sano quería jugar.
Cuando volvía de una lesión quería jugar.
Cuando me decían que quizá convenía esperar, quería volver antes.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae Sociedad.