Qué hacer en Neuquén en primavera: los mejores planes para disfrutar la naturaleza
La primavera llega a Neuquén, primero aparece en pequeños detalles : un brote entre las ramas, una flor que asoma junto a un sendero, el sonido más intenso de un arroyo alimentado por el deshielo. Después, los colores avanzan sobre los valles, los bosques y las costas de los lagos, mientras las jornadas más largas invitan a pasar más tiempo afuera.
En las cumbres todavía queda nieve, pero abajo el paisaje empieza a cambiar. El blanco del invierno se encuentra con el verde de los bosques, el azul profundo de los lagos, los amarillos de las flores y los tonos de una estepa que también comienza a despertar.
Es una época para recorrer Neuquén de otra manera. No hay un único paisaje, ni una sola forma de disfrutarlo: cada región propone sus propios caminos, desde los bosques cordilleranos hasta los valles del norte y las costas de los grandes ríos.
En la cordillera, coihues, lengas, ñires, cipreses y pehuenes acompañan caminos que durante el invierno tuvieron otra dinámica. Con temperaturas más agradables, los senderos vuelven a convertirse en una de las mejores maneras de acercarse al paisaje.
San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Junín de los Andes, Villa Traful, Aluminé, Villa Pehuenia-Moquehue y Caviahue-Copahue ofrecen diferentes posibilidades para recorrer lagos, cascadas, miradores y áreas naturales.
El deshielo también modifica el paisaje. El agua vuelve a ganar fuerza en arroyos y saltos, mientras los días más extensos permiten emprender caminatas más largas , detenerse en un mirador o simplemente sentarse frente a un lago y mirar cómo cambia la montaña a lo largo del día.
Más hacia el norte, la primavera tiene otra personalidad. La Cordillera del Viento todavía conserva nieve en sus alturas, mientras los valles empiezan a llenarse de nuevos colores. Chos Malal, Andacollo, Huinganco, Las Ovejas, Varvarco y Manzano Amargo reúnen montañas, ríos, vegetación y pequeños pueblos donde el cambio de estación se percibe de una manera diferente.
En Huinganco, conocido como el Jardín del Neuquén, la floración forma parte de la identidad del lugar. Jardines, viveros y plantaciones acompañan el despertar de una localidad estrechamente vinculada con la naturaleza.
Los grandes ríos y lagos también cambian la manera de recorrer la provincia cuando llega la primavera.
El Aluminé, el Chimehuin, el Malleo, el Collón Curá, el Limay y el Neuquén atraviesan distintos paisajes y abren la posibilidad de descubrirlos desde el agua. Kayak, rafting, flotadas y excursiones náuticas suman otra perspectiva: algunas propuestas transcurren sobre aguas tranquilas, mientras otras permiten sentir la fuerza de los rápidos.
En los lagos, remar puede convertirse en una forma pausada de observar las montañas y las costas. En los ríos, la experiencia puede ser mucho más dinámica. En ambos casos, el agua acerca a lugares que desde tierra se perciben de otra manera.
También están las lagunas, mallines y humedales, ambientes donde la primavera trae movimiento.
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