Apagones como los de España o Asia Central revelan dónde hay que invertir, señala experto
Antonio Broto Ginebra, 21 ago (EFE).- Un año después del colapso eléctrico en España, el gran apagón de hace unos días en cuatro países de Asia Central reactiva el debate sobre la seguridad energética y la urgencia de diversificar las fuentes de energía, aumentar la inversión y regionalizar redes, explica a EFE un experto de la ONU.
"La lección es muy clara: cada país necesita una mayor integración en sistemas eléctricos y energéticos regionales, pero ello debe ir acompañado de inversiones en tecnologías e infraestructuras, y de un marco regulatorio adecuado", señala en una entrevista con EFE el director de Energía, Vivienda y Gestión de Suelo de la Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE), Dario Liguti.
"Los apagones deberían ser momentos para fomentar la coordinación y la integración de los sistemas eléctricos, no para replegarse a escala nacional", añade.
El 14 de agosto, un apagón afectó a Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán, países que heredaron de la Unión Soviética un sistema energético único e interconectado en el que, explica Liguti, "no ha habido suficientes inversiones para su modernización".
Las investigaciones apuntan a que dos unidades hidroeléctricas en Kirguistán se detuvieron por una emergencia, lo que creó una sobrecarga en uno de los corredores de transmisión e interrumpió de forma automática el suministro eléctrico para preservar los equipos de generación.
La sobrecarga de la red y la actuación de los sistemas automáticos de protección recuerdan al apagón sufrido por España y Portugal el 28 de abril de 2025, aunque según Liguti se trata de situaciones diferentes.
En la península Ibérica, el origen estuvo en un fenómeno de tensión, mientras que en Asia Central fue la pérdida súbita de generación la que sobrecargó el corredor de transmisión.
"El de Asia Central fue un problema clásico de suministro de electricidad, con una pérdida de 600 megavatios de suministro procedente de centrales hidroeléctricas, mientras que en España hubo una cuestión relacionada con la calidad de la electricidad, por variaciones y oscilaciones", explicó.
"Lo que ocurrió en España es que el porcentaje de energías renovables dentro del suministro total había alcanzado un nivel muy elevado, pero el marco reglamentario no se había ajustado para que las energías renovables pudieran también proporcionar a la red los mismos servicios de calidad que las energías tradicionales", agregó.
Según Liguti, no se había previsto que las energías renovables, además de suministrar electricidad, prestaran servicios auxiliares como la compensación y el control de las oscilaciones, pero tras el incidente del año pasado España ha tomado medidas para que no vuelva a ocurrir, subraya.
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