Lepanto vuelve a 1571 para revivir la batalla contra los turcos en la que luchó Cervantes
Diego Sáez Papachristou Naupacto (Grecia), 11 oct (EFE).- Galeras, cañonazos y fuegos artificiales devolvieron por una noche a la ciudad griega de Lepanto (actual Naupacto) al siglo XVI, en una espectacular recreación ante miles de espectadores de la batalla naval en la que una coalición cristiana derrotó a la flota otomana en 1571 y en la que combatió Miguel de Cervantes.
El puerto de esta pequeña ciudad griega de 20.000 habitantes, todavía protegido por murallas venecianas, se convirtió en el escenario de una de las mayores batallas navales de la historia, en la que participó el autor de 'El Quijote', quien recibió un disparo de arcabuz que le inutilizó la mano izquierda y le valió el apodo, erróneo, de "manco de Lepanto".
El alcalde de Naupacto, Vasilis Gkizas, destaca a EFE que la recreación de la famosa batalla impulsa el turismo, la economía y la proyección cultural de la ciudad, que ha duplicado el número de visitantes desde 2018 hasta superar los 35.000 en 2024.
Unos minutos antes de las 21.00 locales (18.00 GMT) del sábado se empieza a escuchar sonido de tambores: son decenas de personas, la mayoría vecinos, que vestidos como infantes españoles, remeros griegos, caballeros de la Orden de Malta, o simples marineros se abren paso entre la multitud para llegar a la bocana del puerto.
De repente, el puerto queda a oscuras.
Las dos grandes murallas venecianas que flanquean su entrada se iluminan y se convierten, mediante proyecciones, en pantallas gigantes donde aparecen los emblemas de la Liga Santa - la coalición católica liderada por España, Venecia y los Estados Pontificios- y del Imperio otomano.
Una voz cuya procedencia exacta no se puede identificar, pero que se escucha de forma clara en todo el puerto empieza a narrar los antecedentes que condujeron a la batalla: la caída de Nicosia y otras posesiones venecianas en Chipre en 1570.
Era el punto de inflexión.
Los estados católicos no podían permitir una mayor expansión de la armada otomana en el Mediterráneo, que amenazaría su propio comercio en la región.
El enfrentamiento es inevitable.
Las murallas vuelven a apagarse y las luces iluminan ahora dos "galeras" en los dos extremos del puerto.
La de la derecha, lleva en sus velas la cruz, en la parte alta del mástil el vigía indica el camino, mientras actores vestidos de infantes españoles y soldados venecianos se preparan para la batalla.
Representa la flota cristiana, formada por 206 galeras y seis galeazas, con unos 40.000 marineros y remeros y 25.000 soldados, bajo el mando de Don Juan de Austria, hermanastro del rey Felipe II de España.
La Corona española aportó 50 galeras y sufragó la mitad de los gastos de la expedición.
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