Guatemala enfrenta un déficit hídrico de hasta un tercio mientras el fenómeno El Niño se consolida como el más fuerte en 76 años
Guatemala registra una reducción de 33% en las lluvias de la primera época lluviosa de 2026 mientras El Niño avanza hacia una fase que podría convertirlo en el episodio más fuerte en 76 años, un escenario que ya afecta caudales, suelos, temperaturas y seguridad alimentaria en el país.
La advertencia fue expuesta por el director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología Edwin Rojas ante la Comisión de Agricultura del Congreso durante una citación legislativa con diputados de la Comisión de Agricultura.
La proyección más inmediata es que la consolidación del fenómeno entre agosto, septiembre y octubre de 2026, y luego entre marzo, abril y mayo de 2027, tiene una probabilidad de entre 95% y 100% , según los modelos IDI que maneja la institución.
Esa previsión se suma a un dato internacional de alto impacto: el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos situó en más de 90% la probabilidad de que el evento se vuelva muy fuerte durante el otoño e invierno 2026-27.
Rojas explicó a los diputados que El Niño todavía no ha sido declarado de forma oficial, porque ese paso exige cinco trimestres móviles con temperaturas superiores a 0,5 °C en la región 3.4 del océano Pacífico.
Hasta la reunión, INSIVUMEH había contabilizado tres: marzo-abril-mayo con 0,5 °C, abril-mayo-junio con 0,9 °C y mayo-junio-julio con 1,4 °C.
El director sostuvo que esa formalidad no altera lo que ya se observa en el territorio.
El boletín especial VAC-01-2026, emitido en marzo junto con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, ya anticipaba el deterioro que ahora muestran los registros.
El déficit de lluvia ya se extiende del Pacífico al altiplano La presentación ante el Congreso detalló que entre enero y junio el Pacífico acumuló una caída de 29% frente al promedio histórico 1991-2020.
El Altiplano Central registró 24%, el Occidente 17% y los Valles de Oriente más de 30%.
Los datos de campo muestran un impacto todavía más marcado en algunas zonas.
En los Valles de Oriente, el 75% de los 54 días analizados durante la canícula transcurrió sin lluvia.
A nivel departamental, Chiquimula , Santa Rosa y Jutiapa encabezaron en julio los registros de días sin precipitación.
En agosto, con 23 días contabilizados al momento del corte, se sumaron El Progreso , Sololá y Totonicapán , una señal de que el déficit ya avanza hacia el altiplano.
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