Más que volar: el inesperado hallazgo que realizaron científicos del Instituto Max Planck en las alas de las polillas
Un estudio identificó que las alas de ciertas polillas pueden detectar compuestos químicos en el aire , un hallazgo que apunta a la existencia de un sistema sensorial que no había sido descrito hasta ahora en estos insectos.
Según la publicación de Journal of Experimental Biology , la investigación se centró en la polilla esfinge del tabaco y analizó la respuesta de sus extremidades alares ante distintos olores vinculados con plantas de la familia de las solanáceas , como el tabaco, el tomate y la papa.
De acuerdo con Earth.com , el trabajo fue realizado por Ahmed Reda Ismaieel junto con Regina Stieber , Bill Hansson y Sonja Bisch-Knaden en el Instituto Max Planck de Ecología Química , en Jena , Alemania .
Las mediciones se hicieron en alas separadas del cuerpo, por lo que el estudio no comprobó qué hace una polilla en vuelo con esa señal.
Una respuesta limitada a compuestos específicos La investigación partió de un antecedente previo; en 2022 ya se habían detectado genes de receptores del gusto y del olfato en alas de esta especie.
Aun así, la presencia de esas proteínas no alcanzaba para confirmar una función olfativa.
Para que pueda captar moléculas transportadas por el aire, necesita estructuras físicas aptas para esa tarea.
Con ese objetivo, el equipo retiró las escamas, recortó bordes de las alas, aplicó una capa de oro y examinó las muestras con un microscopio electrónico de barrido.
Allí encontró 2 tipos de pelos alternados en los bordes.
Uno de ellos era fino, con estrías, terminación afilada y sin poros visibles, mientras que el otro era más corto, de extremo redondeado y con superficie punteada, además de presentar un poro debajo del extremo y otros en la pared lateral.
Earth.com detalló que los poros laterales suelen estar vinculados con la detección de olores en insectos, mientras que un solo poro cerca de la punta se asocia con la función gustativa por contacto.
Cada pelo de punta redondeada, además, se insertaba en una cavidad elevada, una disposición que coincide con la de sensores táctiles.
En una polilla de seda, un pelo de ese tipo permite captar vibraciones y contribuye a estabilizar el movimiento al volar.
Genes activos y dudas sobre el receptor exacto En las alas posteriores de 5 machos y 5 hembras , el recuento promedio osciló entre 21 y 32 pelos por borde .
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