Caso Cerimedo pone en la mira vínculos con gobiernos y campañas de la derecha suramericana
Redacción América, 2 sep (EFE).- La detención en Bolivia del consultor político argentino Fernando Cerimedo ha abierto un frente político que trasciende las investigaciones judiciales que enfrenta en ese país y alcanza a Argentina, Chile y Perú, donde han surgido cuestionamientos y desmentidos sobre su relación con campañas electorales y entornos presidenciales.
Cerimedo permanece detenido preventivamente en Bolivia por una investigación por tentativa de feminicidio contra su expareja, la abogada y operadora política boliviana Nadia Beller, además de enfrentar otros procesos por presunto enriquecimiento ilícito y violencia familiar y doméstica.
Sin embargo, el caso ha tenido repercusiones más allá de Bolivia y ha puesto nuevamente sobre la mesa la relación del consultor argentino con dirigentes, campañas y gobiernos de la región.
En Argentina, el Gobierno de Javier Milei reconoció que Cerimedo tuvo participación en la campaña presidencial de 2023 y admitió que ingresó al menos 13 veces a la Casa Rosada durante la primera mitad de 2024.
La semana pasada, el portavoz presidencial, Adrián Ravier, afirmó que Milei no tiene relación con Cerimedo desde 2023, pero reconoció que el consultor mantuvo reuniones en la sede del Ejecutivo después de la llegada del mandatario al poder.
Ravier aseguró que esas reuniones no fueron con Milei y señaló que terminaron con la salida de Cerimedo del Gobierno.
Los registros de acceso a la Casa Rosada muestran que varias de sus visitas fueron autorizadas por funcionarios del entorno presidencial y que, en distintas ocasiones, figuró como visitante de la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei.
Cerimedo fue parte de la estrategia de comunicación de Milei durante la campaña presidencial de 2023.
En Bolivia, donde se concentran las investigaciones judiciales contra el consultor, también han surgido cuestionamientos sobre su relación con el Gobierno del presidente Rodrigo Paz.
La semana pasada, el mandatario reconoció que Cerimedo colaboró en su campaña para la segunda vuelta presidencial de 2025 y al inicio de su Gobierno, aunque aseguró que nunca tuvo autorización para representar al Ejecutivo o a su familia y que no existió un contrato ni una relación de trabajo directa.
Cerimedo, por su parte, admitió tener una amistad con Paz y sostuvo que su trabajo fue "colaborativo", sin haber sido funcionario ni haber tenido influencia sobre el Gobierno o sus ministros.
Sus detractores, entre ellos el expresidente Evo Morales y el vicepresidente Edmand Lara, han asegurado, sin embargo, que fue asesor personal del mandatario.
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