El destripador de Gainesville: el violador y asesino que inspiró la saga de “Scream” y fue atrapado por casualidad por la policía
Todos los policías tienen días malos y para el oficial Ray Barber el 24 de agosto de 1990 fue el peor de su carrera.
Era viernes en el almanaque y Barber ya paladeaba la proximidad de un fin de semana de franco cuando por la radio del patrullero le ordenaron que acudiera al complejo de departamentos Williamsburg Village para atender una denuncia por ruidos molestos.
Pura rutina para un policía de Gainesville, porque allí vivían muchos jóvenes estudiantes de la Universidad de Florida y los chicos solían excederse en el volumen cuando se ponían a tomar unas cervezas y escuchar rock’n’roll .
Pero esa tarde sería todo diferente, porque apenas llegó, el encargado del edificio lo recibió preocupado: había llamado reiteradamente a la puerta del departamento de Christina Powell, donde estaba sonando la música, sin recibir respuesta .
Además, el auto de la chica estaba en el estacionamiento y nadie la había visto desde la noche anterior.
Después de algunas cavilaciones, el oficial Barber rompió uno de los vidrios de la puerta para desde allí manotear el picaporte y tratar de entrar.
El olor que salió de adentro casi lo voltea.
Sacó un pañuelo, se lo puso en la nariz y entró, en una acción de la cual se arrepentiría el resto de su vida.
En los dormitorios se topó con dos escenas macabras: en las camas yacían dos chicas desnudas, cuyos cuerpos habían sido cosidos a puñaladas, destripados y mutilados.
El o los asesinos las habían acomodado en posiciones grotescas de evidentes connotaciones sexuales.
La autopsia comprobó después que también las habían violado.
Una era Christina, la otra fue identificada como Sonja Larson.
Tenían 17 y 18 años .
Si un doble crimen de esas características causó conmoción, lo que siguió fue mucho peor.
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