Terremoto en Ayacucho también sacudió Lima: ¿Por qué solo algunas personas en la capital sintieron el sismo?
Un terremoto de magnitud 7.2 con epicentro en Coracora, región Ayacucho , sacudió el sur de Perú y activó la alerta en varias ciudades, incluida Lima.
Según el Instituto Geofísico del Perú ( IGP ), el evento ocurrió a la 1:00 p.m. y tuvo una profundidad de 108 kilómetros, lo que permitió que las ondas sísmicas se propagaran a lo largo de cientos de kilómetros.
El IGP explicó que la ubicación del epicentro corresponde a una zona de alta actividad sísmica, sobre la placa de Nazca y en el denominado Anillo de Fuego del Pacífico .
La sacudida provocó desprendimientos de tierra y rocas en cerros cercanos, mientras que en lugares como Arequipa , Ica , Moquegua , Cusco y Abancay también se sintió el temblor, aunque con menor intensidad.
Defensa Civil informó que, hasta el momento, no se han registrado víctimas mortales, aunque se reportaron daños materiales en al menos 18 centros poblados de Ayacucho y afectaciones en viviendas y algunas escuelas. ¿Por qué solo algunas personas en Lima sintieron el sismo? En Lima, el movimiento fue leve y oscilante, especialmente en los pisos altos de edificios.
“En edificios altos se debe haber percibido más”, declaró el jefe del IGP, Hernando Tavera.
El especialista recordó que la distancia entre el epicentro y Lima Metropolitana es de aproximadamente 300 kilómetros , pero la profundidad del evento facilitó la propagación de las ondas sísmicas a zonas alejadas.
La pregunta que surgió en la capital fue: ¿por qué algunos limeños sintieron el sismo y otros no? Al respecto, Tavera ofreció una explicación a la ciudadanía.
“El movimiento registrado en Lima fue muy leve y por eso no todas las personas pudieron percibirlo”.
El especialista explicó que quienes se encontraban en la calle o en un primer piso probablemente no sintieron el paso de las ondas sísmicas, mientras que quienes estaban en edificios de seis o siete pisos o más sí pudieron experimentar una ligera oscilación.
Tavera utilizó una analogía para que la población entienda este fenómeno.
Comparó el efecto de un sismo profundo con una linterna encendida: “Si una persona sostiene una linterna encendida con el brazo completamente extendido hacia el techo, la luz ilumina un área pequeña, como ocurre con un sismo superficial”, indicó.
Pero si la linterna se baja hasta la altura de la cintura, la superficie iluminada aumenta.
Esto se asemeja a un sismo de unos 110 o 120 kilómetros de profundidad, como el ocurrido en Ayacucho.
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